La heredera Kitsune

¡Buenos días! Pues ya se hizo oficial hace poco, así que ahora me toca contarlo por aquí.

Publico con Amanecer una novela de romance paranormal con mitología japonesa.

La portada es obra de Vincent de @vinlena_

Se llama “La heredera Kitsune” y a día de hoy ya está en preventa

¿Queréis saber de qué va? Aquí os dejo la sinopsis:

Lena es una ladrona de secretos, solo con un roce puede descubrir todos los que oculta una persona. Pero ¿qué pasaría si un día comprendes el alcance de los actos y decides huir, llevándote el mayor de los tesoros contigo? Recorrerías países, cambiarías de nombre, ocultarías tu historia… Pero, sobre todo, jamás te enamorarías. Aunque sepas que ese hombre es tu destino. No puedes quedarte. Aunque sea lo único que desees. Porque el cuervo ha enviado a sus esbirros a por ti. Porque todavía ves las plumas rojas de tu perseguidor incansable y, a tu alrededor, todos son una amenaza.

¿Será Lena capaz de confiar en el Subinspector de Scotland Yard que ha prometido protegerla?

Como podéis ver por el título aparece una figura muy importante de la mitología japonesa como son los Kitsune.

Pues Kitsune es la palabra japonesa para definir “espíritu zorro”. En el Japón del pasado, estos animales tenían una gran importancia y se consideraban sirvientes de la deidad Inari, que se ocupaba de la fertilidad, del arroz , la agricultura… Vamos, que tenía un papel esencial en la vida de los japoneses y en la religión sintoísta.

La diosa Inari

Los zorros eran sus mensajeros, por lo que eran venerados y de hecho, hay templos en los que se pueden encontrar figuras de estos animales.

Os dejo este enlace de un blog de viajes con fotos del santuario de Sasuke Inari para que veáis

https://tokyobling.wordpress.com/2012/05/06/sasuke-inari-shrine-a-leash-of-foxes/

Estos zorros eran benevolentes y ayudaban a la gente. Pero había otra vertiente oscura de los Kitsune que, como Yōkai (妖怪) , es decir, seres mitológicos que afectan a la vida de los humanos y a veces, no en buen sentido, pues la naturaleza de estos zorros mágicos es diferente.

Se creía que eran inteligentes, embaucadores y disfrutaban haciendo travesuras y engañando a la gente. Hay muchas leyendas al respecto.

También se creía que podían poseer humanos. Es lo que se conoce como KITSUNETSUKI y sucedía cuando una persona actuaba extraño, a veces gritaba o corría sin sentido. Incluso, como en cualquier posesión, se llamaba a un monje para hacer un exorcismo, aunque en este caso se ahuyentaba a la criatura ofreciéndole tofu frito.

Pero los Kitsune también eran conocidos por ser grandes cambiaformas y podían convertirse en personas. En ancianos o niños, o en mujeres que podían casarse con humanos y tener descendencia.

La naturaleza de estos animales quedaba al descubierto en los reflejos de los espejos o del agua o en las sombras de los paneles de arroz que dividían las estancias japonesas.

Y ahora vamos con los Kitsune más poderosos. ¿Sabíais que al cumplir cien años les crecía una nueva cola? Pues los más sabios y poderosos eran los que llegaban a tener nueve colas. Se les conocía como Kyūbi no kitsune y tenían el poder de OMNISCIENCIA.


Harukawa Goshichi (Japanese, 1776–1831)

Edo period (1615–1868)

En la mitología china tienen una figura semejante conocida como  huli jing, un espíritu de zorro que también posee nueve colas.

En Corea existe a su vez el kumiho, una criatura mitológica pero maligna que llegaba a alimentarse de los corazones de los hombres.


School of Katsushika Hokusai (Japanese, Tokyo (Edo) 1760–1849 Tokyo (Edo)

Hay muchas más cosas que decir sobre estos seres que siempre me han parecido fascinantes igual que toda la mitología japonesa que es muy compleja. Así que os emplazo a mi siguiente entrada, en la que os contaré más cosas.

Gracias por leerme y si os ha gustado, no dudéis en compartirla.

¿A qué temían los victorianos?

¡Buenos días! Con octubre recién empezado, he pensado en esta entrada sobre TEMORES Y MIEDOS VICTORIANOS o lo que es lo mismo: VAMPIROS Y MONSTRUOS EN EL TERROR GÓTICO.

Primero os pongo en situación: época victoriana tardía, después de todos los cambios sociales y culturales que trajo la Revolución Industrial, con esa mezcla entre lo tradicional y lo nuevo.

Una ciudad como Londres, inmensa, que había crecido de manera desorbitada y que había visto como se creaban guetos y barrios terribles como WhiteChapel,donde Jack el destripador había asesinado a varias mujeres (prostitutas, que eran un colectivo muy vulnerable) sin que la policía hubiera descubierto su identidad.

Pues en ese contexto, Bram Stoker publica Dracula en 1897.

Cubierta de la novela en un tono amarillento que emulaba la carne muerta de Drácula

El vampiro, esa figura a caballo entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. Porque no es ni una cosa ni otra. Porque fascina y horroriza en igual medida.

Pero ¿qué significó esta obra para los victorianos? Primero os voy a contextualizar lo que era la ficción gótica.

Durante siglos, este tipo de novelas proporcionó a los autores formas imaginativas de abordar los miedos contemporáneos. 

Las primeras novelas góticas, ( El castillo de Otranto de Horace Walpole (1764) y Los misterios de Udolpho (1794) de Ann Radcliffe) se desarrollaron en paisajes exóticos y en tiempos lejanos, con castillos y monasterios iluminados con antorchas, mientras que los villanos eran nobles católicos disolutos y monjes corruptos.

Aquí se desarrollaban las primeras tramas góticas

Más tarde,  Charles Dickens (entre otros) tomaron prestados motivos típicamente góticos (los inocentes abandonados en un entorno amenazante por ejemplo) y los llevaron a Londres para resaltar las preocupaciones modernas en historias como Oliver Twist (1838) y Bleak House (1853).

Este autor se valió de imágenes góticas para llamar la atención sobre los males sociales que aquejaban a los pobres en la ciudad. Los barrios marginales (como el terrible Whitechapel que os he mencionado antes), con sus calles oscuras y laberínticas, y las zonas de vicio y miseria se convirtieron en escenario del terror gótico. 

Litografía de un slum de Londres

Ya no había catacumbas y castillos tomados por la hiedra, porque los miedos estaban más cerca que nunca. Eran más reales.

Pero aún hubo otro cambio más en el terror que sentían los victorianos. Las historias se desplazaron hacia, inquietantemente, el propio cuerpo humano. 

Mirad estas obras que se publicaron en la época:

El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr Hyde (1886) de  Robert Louis Stevenson ; 

El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde (1891); 

The Great God Pan’ de Arthur Machen (1894);

Drácula de Bram Stoker (1897)

Sin olvidar

Frankenstein de Mary Shelley (1818)

Todas exploran temas como la mutación, la corrupción y descomposición de la mente y del cuerpo.

Todo esto vino en relación a otras obras :  El origen de las especies de Charles Darwin (1859) y la posterior El descenso del hombre (1871) que sacudieron la comunidad científica primero y a la gente después. De repente había dudas con respecto a la fe y las preguntas sobre los orígenes y el destino de la humanidad se habían convertido en asuntos para la ciencia, más que para la teología, porque esta segunda parecía incapaz de responder las nuevas preguntas que iban surgiendo.

Las imágenes góticas, dada su naturaleza fantástica, permitieron a los autores explorar de manera indirecta temas complicados. ¿Cómo lo hacían?

Pues seguid leyendo:

Al Conde Drácula se le temía por su capacidad para moverse sin ser notado a través de las multitudes de Londres. 

Esto se interpretó como:

  • un miedo a que los inmigrantes extranjeros pasasen desapercibidos por Londres, extendiendo el crimen y la enfermedad (todo derivó en una terrible ley de extranjería en 1912)
  • una analogía de la sífilis, ( un asesino silencioso que se propagaba en los hogares victorianos y que era un ataque a la sociedad recta y moralista) que obviamente era un tema nada apto para discusión en una novela publicada en ese momento.

En general, Dracula habla del miedo a la descomposición física y moral que muchos comentaristas creían que afectaba a la sociedad victoriana. Stoker alineó con una intención clara al Conde Drácula con todo lo que la sociedad victoriana tardía consideraba corrupto, criminal y perverso.

En cuanto a otras obras de la época, pueden extrapolarse otros miedos (aunque son interpretaciones posteriores no dejan de ser interesantes):

  • El Sr. Hyde, a veces se considera como una manifestación física del miedo victoriano a la homosexualidad.
  • Helen Vaughan, el asesino resultado de un experimento científico en el cuento corto de Arthur Machen ‘The Great God Pan’ que es capaz de mutar de hombre a mujer y viceversa, puede leerse como un ataque contra la Nueva Mujer, la etiqueta para las mujeres seguras e independientes que surgieron en la sociedad durante los últimos años del reinado de la Reina Victoria. 

Así que, en resumen, los autores de terror gótico supieron plasmar en sus obras los nuevos miedos de la sociedad victoriana, que tuvo que adaptarse a demasiados cambios y a demasiadas crisis de fe en relativamente poco tiempo.

¿Qué os ha parecido el post? Espero vuestros comentarios.

Os dejo entradas anteriores relacionadas:

https://elbosquedelaspalabrasblog.wordpress.com/2019/05/14/lo-sobrenatural-en-la-epoca-victoriana/

https://elbosquedelaspalabrasblog.wordpress.com/2018/11/09/el-luto-en-la-epoca-victoriana/

https://elbosquedelaspalabrasblog.wordpress.com/2018/03/23/5-cosas-sobre-mary-shelley-y-frankestein/

COSAS SOBRE SAMURÁIS

¡Buenos días! He decidido retomar este blog al que tenía muy abandonado, y he decidido hacerlo contando algo que siempre me ha apasionado: cosas sobre samuráis.

¿La razón? Tuve que documentarme mucho para mi novela “Aunque sueñe con tu nombre” así que he decidido compartir muchas cosillas que descubrí durante el proceso.

Los samuráis siempre han sido interesantes. Pero ¿quiénes y qué eran? Pues se trataba de un grupo de guerreros que pertenecían a la baja nobleza (militares) que servían a un señor feudal (daimyo) en el sistema feudal que era Japón en el pasado.

La palabra samurái está asociada a lo militar, pero también al significado: que sirve o asiste. Por lo tanto, un samurái servía a un señor. Sus tareas iban desde prestar un servicio armado a la nobleza hasta ser un guardián, centinela o conquistador de tierras. Pero no fue hasta el siglo XIII que se convirtieron en guerreros.

Formaron una clase guerrera. Se les comenzó a llamar bushi o samurái que es el término más conocido en el mundo occidental.

Los samuráis y sus familias tenían sus propias reglas. Como guerreros destacaban por su sentido del honor. Nacieron en un determinado momento de la historia de Japón asociados a la identidad y a la idea de unidad nacional y durante sus 15 siglos de existencia, pasaron por muchas fases pero nunca olvidaron su código de identidad.

El Bushidō o código de honor samurái era una doctrina ideada y escrita en el siglo XVII con la que se pretendió mantener viva la filosofía y los principios básicos del guerrero.

La principal pretensión del bushido era presentar al samurái como un garante del orden público y social. Porque el guerrero debía mantenerse fiel a su señor hasta la muerte. Asimismo debía de ayudar y asesorar. También debía mantener una forma de estar y unos modales que debía usar en público y que le definían.

¿Queréis conocer los principios de la filosofía samurái? ¡Pues seguid leyendo!

Durante siglos, la casta samurái tuvo un lugar muy importante en la sociedad, aunque el paso de los años fue influyendo y mermando esa posición. Ya en el Período Edo, el samurái solo representaba el 10% de la población, aunque eran dirigentes y representantes de la autoridad y del poder. Eran los únicos que podían portar sables y menospreciar a quien les humillara. Aunque con el tiempo también perdieron poder adquisitivo y muchos privilegios.

Todo estos privilegios terminaron con la Restauración Meiji (1864-1868) durante la cual el shogunato Tokugawa fue derrocado y Japón comenzó un vertiginoso proceso de modernación y de vínculos con otros países.

Esto supuso el fin de la casta guerrera. Después de siglos de aislamiento de la sociedad nipona, llegaron los cambios. Hasta ese momento los samuráis eran la clase guerrera preponderante. Pero el nuevo Estado Japonés la abolió y dividió la casta en tres estamentos:

  1. Nobleza guerrera: los samuráis del rango más alto con derechos de herencia y soberanía.
  2. Baja nobleza guerrera: soldados de infantería (eliminaron este estamento por problemas de inclusión)
  3. Samuráis de baja posición

Luego el gobierno abolió los derechos de propiedad, redujo las pagas hereditarias y les negó la posibilidad de optar a préstamos especiales.

Además, la restauración Meiji implantó el servicio militar obligatorio lo que supuso que personas corrientes se formaran en las artes de lucha, lo que produjo que antiguos samuráis se sintieran ofendidos ante la idea de prestar sus servicios junto a gente normal.

Pero hubo dos medidas que sí que afectaron personalmente a los samuráis, provocando muchas de las revueltas que convulsionaron el principio de esta época.

Fotografía samuráis reales
  1. Se les prohibió azotar o matar a personas que les hubiesen faltado el respeto
  2. Fueron privados del derecho a portar dos espadas (los sables eran su símbolo de identidad)

Todo esto produjo revueltas y levantamientos contra el poder establecido y contra los primeros extranjeros que llegaron al país nipón en esos años.

De hecho uno de los samuráis más famosos que se negó a aceptar estos cambios fue SAIGO TAKAMORI, conocido como el último samurái y que levantó en armas a un ejército de 40.000 guerreros contra el nuevo gobierno en lo que se llamó la REBELIÓN SATSUMA. Al final fue herido por una bala perdida y caminó hasta un lugar verde y hermoso donde se hizo el seppuku ( mal conocido como harakiri).

La historia de Saigō Takamori fue usada en la película de El último samurái.

Ken Watanabe actuó en el rol de Takamori, aunque en dicha película fue nombrado como “Katsumoto”.

Ken Watanabe (fotograma de la película)

https://www.ndl.go.jp/portrait/e/datas/85.html?c=0 (biografía de Saigo Takamori)

Si os ha gustado esta entrada, me gustaría saberlo. En la próxima os contaré cosas sobre la vida cotidiana de los guerreros japoneses y de las mujeres samuráis, que también las hubo.

GRACIAS POR LEERME

¿Quieres descubrir cosas sobre mi nueva novela?Aunque sueñe con tu nombre

La entrada de hoy es simplemente para agradecer la acogida que ha tenido el anuncio de mi próxima novela que sale este julio de la mano de Selecta y contaros algunas cosillas sin spoilers.

Esta novela comenzó como #ProyectoFlorence, y la idea original comenzó a surgir cuando descubrí el lenguaje de las flores en la época victoriana.

Poco a poco, la historia se fue creando en mi cabeza y cuando la plasmé, me enamoré de sus personajes.

Tina y el señor Kimura (cuyo nombre descubriréis en el interior de la historia) son personajes que en apariencia no tienen nada en común.

Ella es española, trabaja desde los 18 años en hostelería para sacar a su hermano Guille de todos los líos en los que se mete. Tiene los mismos sueños desde que era niña y eso ha condicionado mucho su vida y sus relaciones personales.

(En mi dream cast Halsey con el pelo azul sería Tina)

En cuanto a él, es japonés. Es un experto en antigüedades, sobre todo las que tienen que ver con el Período Edo y la restauración Meiji.

Es además, elegante, misterioso, culto, habla varios idiomas y conoce el lenguaje de las flores en la época victoriana.

Aquí el muso inspirador que es Godfrey Gao

Pero una herencia y un libro (del que os hablaré en la entrada que estoy preparando) une a estas personas tan opuestas, haciendo que sus destinos se entrelacen y descubran una verdad que lo cambiará todo.

Os dejo aquí la portada, la sinopsis completa y una ilustración maravillosa de Marta Montell.

Unas reliquias, un libro publicado en la época victoriana, un hombre misterioso y mucho deseo en esta nueva novela para amantes de las flores y del romance.

Una historia expresada con el lenguaje de las flores, que demuestra que el amor puede trascender el tiempo.

Sinopsis

¿Puede contarse una historia de amor prohibido mediante las flores? 
¿Puede una rosa expresar pasión?
¿Puede un nomeolvides suplicar que unos sentimientos sobrevivan al tiempo?

En la vida de Tina hay dos cosas que no cambian: los líos económicos en los que se mete su hermano Guille y que siempre acaban por perjudicarles, y los sueños que tiene desde niña. En ellos ve retazos de la historia de una aristócrata inglesa, cuya pasión es cultivar flores en un invernadero y que se ve arrastrada por la atracción prohibida hacia un extranjero que llega a la Abadía con el marqués de Ayrton.

Para cobrar la herencia de su tía, Tina deberá encontrar un libro llamado Language of flowers que fue publicado en 1884 e ilustrado por Kate Greenaway, y que posee como marca distintiva unas palabras manuscritas en japonés al final.

La búsqueda del ejemplar le conducirá a un enigmático y atractivo hombre experto en antigüedades del Período Edo y la Restauración Meiji, que le resultará cautivador porque la mira como si la conociera. Pronto descubrirá que también persigue las reliquias con las que se obsesionó su madre y, poco a poco, los sueños irán cobrando sentido mientras que el deseo que siente por él se volverá incontenible.

¿Quién es él? ¿Qué vínculo les une? ¿Qué se esconde detrás de un broche, un camafeo y un guardapelo? ¿Por qué Tina conoce el verdadero nombre del misterioso señor Kimura?

Para averiguarlo, Tina y su hermano emprenderán una carrera contrarreloj para llegar a las reliquias antes que él, con el propósito de cambiarlas por el libro que necesitan, aunque la verdad que emergerá a la luz cambiará sus vidas para siempre.

«Me fijo en cómo acaricia una rosa, en cómo sus dedos largos rozan los pétalos y me doy cuenta de lo erótico de ese movimiento, de lo mucho que deseo esos dedos sobre mi piel tatuada. Y antes de que sea consciente, se me ha escapado un suspiro que habla de deseo, de placer, de sexo. Él lo percibe claramente y me mira. Como si lo reconociera, como si lo hubiera escuchado en otras mujeres e incluso… En mí misma.»


Ilustración de Marta Montell

https://www.megustaleer.com/libros/aunque-suee-con-tu-nombre/MES-110578

Lo sobrenatural en la época Victoriana

¡Buenos días! He vuelto después de unas semanas muy ajetreadas. Este año 2019 está siendo muy especial para mí. En diciembre publico una novela con Grupo Amanecer, pero es que este verano publico con Selecta, de Penguin Random House. La novela que se llama “Aunque sueñe con tu nombre” era mi #ProyectoFlorence, del que os hablé en esta entrada
https://elbosquedelaspalabrasblog.wordpress.com/2018/11/09/el-luto-en-la-epoca-victoriana/ .

En esta entrada os voy a hablar de algo que descubrí relacionado con la muerte porque como sabéis, soy una apasionada de esa época. Así que si quieres saber cosas sobre lo sobrenatural en la Época Victoriana, sigue leyendo:

Podemos decir para contextualizar que el siglo XIX aunó dos vertientes aparentemente contradictorias: el auge de los métodos científicos que aportaban evidencias de los nuevos descubrimientos y también un renacimiento religioso, místico y mágico, por decirlo así.

 El origen de las especies de Darwin (1859) provocó una crisis de fe para muchos en la década de 1860. Pero al mismo tiempo hubo un renacimiento evangélico del cristianismo y también aparecieron una gran cantidad de cultos disidentes muy heterodoxos.

Y os preguntaréis: ¿Cómo pudo pasar algo así?

Pues porque cada avance científico y tecnológico alentó una especie de pensamiento mágico y a la vez despertó un discurso en la sombra: El ocultismo. 

Fue una época dorada de creencias en fuerzas y energías sobrenaturales, con historias de fantasmas, comunicaciones con el más allá y fenómenos espeluznantes. 

Debido a que los avances en la ciencia fueron tan rápidos, lo natural y lo sobrenatural a menudo se volvieron borrosos en el pensamiento popular, al menos por un tiempo.

¿Recordáis este post sobre Mary Shelley?
https://elbosquedelaspalabrasblog.wordpress.com/2018/03/23/5-cosas-sobre-mary-shelley-y-frankestein/

En él os cuento que en plena revolución industrial, cuando la gente emigraba desde el campo para descubrir las maravillas de la industrialización, en la mayoría de los casos, se producía un choque cultural y sensorial, al abandonar la vida agrícola y adentrarse en un mundo de tecnología y avances. Esa fue la chispa que despertó la idea de Frankenstein. Pues este es un ejemplo de cómo toda la cultura literaria de los victorianos se impregnó de esta interacción de la ciencia y la magia.

Tenemos otros ejemplos como Dorian Gray, los fantasmas que aparecen en el cuento de Dickens “A Christmas Carol”…etc. Fue una época en la que lo sobrenatural se coló en la vida cotidiana de los victorianos de muchas maneras.

Y entonces apareció EL ESPIRITISMO.

Muchos victorianos, particularmente aquellos que habían comenzado a abandonar la religión y sus preceptos convencionales, creían fervientemente en el espiritismo. Pero cuando hablo de muchos me refiero a gente de clase alta, porque los pobres con comer y encontrar trabajo ya tenían bastante.

Un sector de la sociedad victoriana pensó que los vivos podían comunicarse con los muertos a través de un médium que poseía un don sobrenatural que exhibía durante unas sesiones que solían costar una media de una guinea por cabeza, lo que era bastante dinero.

Sir Arthur Conan Doyle, como muchos otros victorianos, estaba fascinado por la posibilidad de comunicarse con las almas difuntas después de la muerte de su hijo. De hecho, su segunda esposa fue una médium pero eso os lo contaré en otro post.

La fascinación por el espiritismo y los fenómenos psíquicos alcanzó un punto alto en Gran Bretaña a finales del siglo XIX. Una gran diversidad de personas durante ese período compartieron la fascinación por lo sobrenatural. Se formaron organizaciones para tratar el tema y se llegó a patrocinar una prensa especializada que sirvió para dar a conocer las actividades de los círculos espiritistas de todo el país.  

Cabe señalar que el espiritismo victoriano resultó muy atrayente para las mujeres porque se consideraban más espirituales que los hombres. 

Una médium mujer a menudo se consideraba mejor comunicadora que un médium hombre porque supuestamente tenía una mejor predisposición a la perfección espiritual.

 Curiosamente, los espiritistas estaban preocupados por la cuestión de la mujer y pidieron el reconocimiento de los derechos de las mujeres, cuando en esa época, el mundo estaba regido y gobernado por los hombres. Ek espiritismo fue un movimiento feminista en cierto sentido.

Esto hizo que el espiritismo atrayera a muchas creyentes porque les otorgaba posibilidades de atención y estatus negados en otras vertientes de la sociedad. Podía decirse incluso que a través del espiritismo se eludían las rígidas normas de clase y género. Imaginaos: ¡¡¡Se cogían la mano durante las sesiones!!! Y hombres y mujeres compartían espacios, en ocasiones, bastante íntimos.

El espiritismo tenía el potencial, no siempre realizado conscientemente, de ser subversivo.

En la década de 1860, el espiritismo se convirtió en parte de la subcultura victoriana con sus medios, periódicos especializados, folletos, tratados, sociedades, sesiones privadas y públicas que incluían la inclinación de mesas, la escritura automática, la levitación y otras comunicaciones con los espíritus.

Los victorianos se sintieron atraídos por todo lo sobrenatural. Se deleitaban con historias de fantasmas y cuentos de hadas, y con leyendas de dioses extraños, demonios y espíritus; con pantomimas y extravagancias llenas de maquinaria sobrenatural; con hilos góticos de cadáveres y vampiros reanimados. Incluso las famosas novelas realistas estaban llenas de sueños, premoniciones y segundas intenciones. Sin embargo, no era simplemente una cuestión de historias y narraciones, ya que el mundo material en el que habitaban a menudo parecía sobrenatural. Las voces sin cuerpo por teléfono, la velocidad sobrehumana del ferrocarril, la comunicación casi instantánea a través de los cables del telégrafo: el colapso del tiempo y la distancia con las tecnologías modernas que estaban transformando la vida cotidiana a menudo se consideraba extraño.

Y con esta imagen, acabo la entrada de hoy. Solo os digo que si os animáis a leer mi próxima novela, pasaos por este post otra vez y veréis un pequeño guiño a algo de lo que he añadido hoy.

Gracias por leerme.

¡Participo en una Antología!

¡Buenos días! Hoy os traigo una entrada diferente y por una buena causa.

A mí me encantan los animales, así que cuando desde la editorial Grupo Amanecer me propusieron participar en La Antología Arca de Noé (os dejo el enlace de la iniciativa aquí) pues acepté encantada. ¿Y de eso qué ha salido? Pues una maravillosa antología llamada Animal, Animalis, Animali y que tiene esta portada tan bonita.

Aquí os dejo el nombre de los relatos y sus autores y autoras.
Momo y Pym. M. J.Ceruti
Arriba, en las nubes. Laura Alonso Ameyugo.
La hija de Don Tommaso. Celia Añó
Cría Cuervos. Sandra León Montagut
Ramona y su humano. Mireia d No Honrubia
Robazapatos. Pau Ferrón Gallegos
Incandescente. Laura Tomás Mora.
Lucas. Ana Saiz García
Canis Lupus. David Pierre
Colas solidarias. Natalia García Segovia
Desayuna, ama, sé feliz. Deborah Heredia
Cascada congelada en el nacimiento del río Cuervo. Elena Polanco
El gato de la Suerte. Laura L. Capella
Ojos de mochuelo. May López
Ryu Vincent L. Ochoa y Helena Vicente
Visitas en Villa Zarpitas. Estefanía Carmona Sánchez y Alejandro David Martínez Martín
El último corazón roto. Natalia Sánchez Diana.
Una única noche al año. Marina Tena Tena.

Si queréis comprarlo por una buena causa, porque todos los beneficios irán destinados a protectoras y refugios que se encargan de cuidar animales, podéis comprarlo aquí:

https://www.amanecergrupo.com/2019/04/09/animal-animalis-animali/

Trabajos curiosos y arriesgados en la época victoriana II

¡Buenos días! He estado muy liada con cosillas familiares y no he podido pasar por aquí y he tenido el blog un poco abandonado, pero ¡Ya he vuelto!

Hoy os voy a hablar de tres oficios que se ejercían en la época victoriana y que eran muy peligrosos.

Os dejo aquí la entrada anterior para que recordéis algunos de los oficios realmente duros que se daban en Inglaterra en esos años:https://elbosquedelaspalabrasblog.wordpress.com/2019/02/22/trabajos-curiosos-y-arriesgados-en-la-epoca-victoriana-i/

¡Empecemos! En esta ocasión os voy a hablar de los mudlark, los rat catchers y las match girls. ¿Queréis saber qué oficios desempeñaban? ¡Seguid leyendo!

MATCH GIRLS
Eran chicas jóvenes (de 4 a 16 años) que hacían cerillas sumergiendo los extremos de las varillas en una sustancia química tóxica y dura llamada fósforo.

Este producto químico era venenoso, por lo que muchas niñas desarrollaron mandíbula fosilizada, un cáncer de huesos que literalmente desintegraba partes de la mandíbula y que era terriblemente doloroso y acababa con la muerte de la niña.



Matchgirl

Las chicas trabajaban largas horas en las fábricas (generalmente de 6 AM a 6 PM) con solo dos descansos cortos.

Las chicas solo ganaban 4 chelines al día, pero también eran multadas si dejaban caer un fósforo, hablaban entre sí, se sentaban, llegaban tarde o iban al baño sin permiso (a veces se iban a casa sin cobrar nada). Las palizas tampoco eran infrecuentes en las fábricas.

Os dejo el enlace en el que os hablé de la huelga que llevaron a cabo las Match Girls y que supuso la consecución de mejoras laborables muy importantes para ellas (aquí)

RAT CATCHERS

Básicamente, Londres estaba plagado de ratas. Una ciudad que había crecido de manera desorbitada y había hacinado a miles de habitantes en los terribles slums, estaba constantemente invadida por plagas de ratas que además, transmitían enfermedades mortales. Por lo tanto, los cazadores de ratas eran populares .

Uno que se distinguió a sí mismo, con el uso astuto del traje, la dulce conversación y el rendimiento, fue sin duda el autoproclamado cazador de ratas oficial de la Reina, Jack Black, cuya historia fue documentada por Henry Mayhew, el autor de una larga serie de artículos publicados por primera vez en el Morning Chronicle y del que os hablé en la entrada anterior. Este periodista contaba que Jack Black usaba un abrigo de color escarlata, un chaleco y pantalones, un cinturón de cuero y un sombrero de copa. En su brazo había una trampa para ratas de hierro fundido, mientras que un terrier negro lo seguía con regularidad.

The Rat-Catcher and his Dogs exhibited 1824 Thomas Woodward 1801-1852 Bequeathed by Edward Archer 1892 http://www.tate.org.uk/art/work/N01379

Pero no solo era conocido por su habilidad para matar ratas de manera eficiente. Black fue el pionero de una moda que se hizo popular en toda la Inglaterra victoriana a mediados del siglo XIX: la llamada “rata elegante” o “rata de lujo”. Os explico, Black siempre buscaba de ratas de colores peculiares, que luego vendería como mascotas.

¿En serio? ¿Como mascotas? Pues sí.

Black logró convertir su negocio en doble beneficio. 

  1. Criaba ratas con diferentes colores de piel y las vendía para algunos de sus clientes que eran, según sus propias palabras, ” señoritas bien educadas” que tenían la intención de mantener a las ratas en jaulas de ardillas. Las ratas de lujo se mantuvieron como mascotas por muchos miembros de la alta sociedad hasta el siglo XX.
  2. Criaba ratas para cebo para que participaran en una terrible competición que consistía en que lanzaban un perro contra varias ratas y la gente apostaba cuanto tiempo tardaría el animal en matarlas y cosas así.

Con el fin del siglo XIX y un mayor desarrollo tanto de las redes sanitarias como de los venenos para ratas, el comercio de cazadores de ratas perdió su valor y desapareció.

MUDLARK

Los mudlarks generalmente eran niños y niñas, de edades comprendidas entre los ocho y los catorce años. En su mayor parte eran huérfanos o niños pobres y trabajaban en la orilla del río. Tan pronto como la marea baja hacía su aparición,los niños acudían a buscar todo lo que podían.

Os adjunto un fragmento del testimonio de uno de estos niños, recogido también por Henry Mayhew.

A menudo encontramos entre el barro, en el lecho del río, trozos de hierro como remaches de barcos, y lo que se denomina lavadoras y otros artículos desechados o tirados en los patios de hierro en la construcción de barcos y barcazas. Los obtenemos en el barrio de Limehouse, donde construyen barcos y embarcaciones. Por lo general, recibo algunas piezas de hierro todos los días, que se venden a ¼ d . una libra y a menudo hacen 1 d . o 2 d . un día, a veces 3 d ., otras veces solo una cosa. De vez en cuando se tiran o tiran pedazos de cuerda por la borda de los barcos o barcazas y se encuentran incrustados en el lodo. La cuerda se vende a los distribuidores de la tienda marítima en ½d. una libra. También obtenemos piezas de lienzo, que se venden a ½ d . una libra. En algunas ocasiones tengo hasta tres libras. También recogemos trozos de grasa a lo largo del río. A veces obtenemos cuatro o cinco libras y las vendemos por una libra en las tiendas marinas. Estas son lanzados por la borda por los cocineros en los barcos, y después de flotar en el río son conducidos a tierra.

(testimonio recogido por Henry Mayhew)

Henry Mayhew optó por incluir este oficio en el volumen adicional de “London Labor & London Poor”,que se publicó diez años después de sus tres volúmenes originales, que describía “Aquellos que no van a funcionar” , porque, a pesar de su laboriosidad, los mudlars eran tratados como ladrones y tenían problemas con los policías a menudo.

Y por hoy, esto es todo. Si queréis saber algo más o tenéis alguna duda, dejadme un comentario. Y si os ha gustado mucho, compartirla en las redes.

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Trabajos curiosos y arriesgados en la época victoriana I

¡Hola!Hoy toca nueva entrada en el blog y no he encontrado mejor manera de empezarla que así:

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.

Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.

DICKENS



HISTORIA DE DOS CIUDADES

Es innegable que las obras de Dickens son un referente universal para conocer cómo era el día a día de la época victoriana,porque fue capaz de plasmar la realidad de aquella época con estas palabras, ya que hablamos de unos años en los que Inglaterra se volvió un Imperio, creció sin parangón, pero al mismo tiempo, con un coste personal que Elizabeth Barret Browning resumió en su poema “The cry of the children” (os dejo el enlace aquí)

“How long,” they say, “how long, O cruel nation, 
   Will you stand, to move the world, on a child’s heart, — 
Stifle down with a mailed heel its palpitation, 
   And tread onward to your throne amid the mart ? 

Opuesto a los niños que sufrían y morían en las fábricas estaba la aristocracia, con sus bailes, sus banquetes y su vida en el West End de Londres, pero de ellos ya hablaré en otra entrada con mayor profundidad.

Mi intención en este post es hablar de algunos de los trabajos más curiosos y arriesgados de la época.

Supongo que sabéis que hombres y mujeres jóvenes llegaron a Londres desde las zonas rurales como Irlanda (azotada por una gran hambruna), con ganas de encontrar trabajo en las nuevas fábricas.

Al llegar, se encontraron con que los aspectos de la vida en las fábricas no eran agradables:

Los recién llegados eran hacinados en viviendas reducidas sin las comodidades mínimas y carentes de higiene, en barrios donde la delincuencia y el peligro eran frecuentes (los conocimos como slums o “nidos de cuervos”).

A ello se sumaban jornadas de trabajo, que llegaban a más de catorce horas diarias, en las que participaban hombres, mujeres y niños con salarios miserables y carentes de protección legal frente a la arbitrariedad de los patronos.

Incluso el Gobierno tuvo que intervenir, con la famosas Labor Acts para limitar las jornadas laborales.

1841: Actas mineras: No se permite el trabajo bajo tierra de mujeres, niñas y niños menores de 10 años. Niños menores de 15 años no pueden trabajar con maquinaria.

 1844: Acta de Fábrica: Niños menores de 13 años no pueden trabajar más de 6 horas y media al día. Mujeres y niños entre los 13 y los 18 años no pueden trabajar más de 12 horas al día.

1847: Acta de Fábrica: Se limita el trabajo de mujeres y niños menores de 18 años a 58 horas semanales.

1850: Acta de Fábrica: Se establece el horario diurno como único.

Claro está que la aplicación de estas leyes dependió de los patronos (algunos no las aplicaron, otros sí) y también de los propios trabajadores porque algunos con demasiadas bocas que alimentar no podían mantener en casa a menores de 10 años.

Así que se trabajaba mucho y de lo que fuera. ¿Queréis conocer algunos trabajos extraños, desagradables y peligrosos? Seguid leyendo.

TOSHERS – Cazadores de alcantarillas

¿Sabíais que había unos hombres que se ganaban la vida forzando la entrada a las alcantarillas de Londres durante la marea baja y vagando por ellas, a veces a lo largo de millas, buscando y recogiendo los diversos restos como huesos, fragmentos de cuerda, trozos de metal con plata y, si tenían suerte, monedas que caían desde las calles de arriba?

Mayhew, el documentalista que habló por primera vez de ellos, los llamó “cazadores de alcantarillas” o “toshers”, y se refería también a los que trabajaban en la costa del Támesis , en vertederos, o cuando se quemaban casas, a aquellos que tamizaban las cenizas en busca de algún elemento de valor.

Henry Mayhew hizo una crónica de la vida callejera de Londres en los años 1840 y 50, elaborando un relato incomparable de la vida cruel en las propias palabras de las clases trabajadoras.

El trabajo era peligroso y, después de 1840 se prohibió ingresar a la red de alcantarillado sin permiso expreso, e incluso se ofreció una recompensa de £ 5 a cualquiera que informara sobre ellos. Esto hizo que el trabajo se volviera secreto hecho principalmente de noche a la luz de la linterna como muestra la ilustración superior.

El hecho de que los miembros de la profesión mantuvieron su trabajo en secreto es una especie de enigma, ya que Mayhew deja claro que su vestimenta era muy distintiva. “Estos toshers”, escribió,

Se pueden ver, especialmente en el lado del Támesis , con abrigos largos y gruesos de terciopelo, con bolsillos de gran capacidad, y sus miembros inferiores metidos en pantalones de lona sucios, y con zapatos viejos … se aprovisionan, además, con un delantal de lona, ​​que se anudan, y una linterna oscura similar a la de un policía; que se atan a ellos en el pecho derecho, de tal manera que el ojo de buey arroja la luz hacia adelante cuando están en una posición erecta … pero cuando se inclinan, arroja la luz directamente debajo de ellos para que puedan ver claramente cualquier objeto a sus pies. Llevan una bolsa en la espalda, y en su mano izquierda un palo de unos siete u ocho pies de largo, uno de cuyos extremos hay una gran azada de hierro.

Esta azada fue la herramienta vital del comercio de los cazadores de alcantarillas. En el río,a veces les salvaba la vida, porque si, como podía suceder, incluso a los más experimentados, se hundían en algún atolladero, inmediatamente tiraban el palo largo armado con la azada, y podían agarrarse a algo para salir. En las alcantarillas, la azada fue necesaria para escarbar en la basura acumulada en busca de restos enterrados que podrían limpiarse y venderse.

“A veces”, escribió Mayhew, “se zambullen hasta el codo en el barro y la suciedad y sacan chelines , seis peniques, medias coronas y, ocasionalmente, medias soberanas y soberanas. “

La vida debajo de las calles de Londres también era difícil, y la supervivencia requería un conocimiento detallado de sus numerosos peligros. Hubo, por ejemplo, esclusas que se levantaron durante la marea baja, liberando una marea de agua lo suficiente como para ahogar a los toshers, A la inversa, los que se adentraban demasiado lejos en el interminable laberinto de pasajes corrían el riesgo de ser atrapados por una marea creciente como muestra la ilustración inferior.

Sin embargo, incluso después de que los túneles se deterioraran y se volvieran cada vez más peligrosos, lo que más temían los toshers no era la muerte por asfixia o explosión, sino los ataques de ratas que abundaban en el Londres subterráneo.


Chimney Sweepers – DESHOLLINADORES

Originalmente, solo la clase pudiente en Inglaterra tenía chimeneas.Sin embargo llegó un momento en que la clase trabajadora comenzó a solicitar que se construyeran chimeneas en cada habitación de sus hogares. Los deshollinadores tenían mucho trabajo que hacer y, a veces, simplemente se movían de techo a techo limpiando la creosota y el hollín de las chimeneas.

Inglaterra comenzó a cobrar un fuerte impuesto de hogar en el siglo XVII, y se basaba en cuántas chimeneas tenía una casa. Los constructores comenzaron a conectar chimeneas con chimeneas existentes, para evitar el impuesto. Como resultado, las chimeneas se volvieron estrechas, negras como complejos laberintos que los deshollinadores tenían que limpiar.

La importancia de los deshollinadores se hizo aún más importante cuando la mayoría de las personas comenzaron a usar carbón en lugar de leña. 

Con el aumento del uso de carbón, los deshollinadores se convirtieron en un símbolo no solo de un buen hogar sino también de una buena salud, ya que restauraron el aire limpio en los hogares.

Trágicamente, la forma en que los deshollinadores lograron limpiar las chimeneas estrechas fue mediante el uso de niños pequeños para hacer el trabajo. Los niños eran huérfanos o algunos que eran vendidos por padres indigentes a un maestro de chimeneas.

Los niños pequeños trabajaban desde el amanecer hasta el anochecer y se veían obligados a trepar por las chimeneas a cambio de un lugar donde dormir, comida y agua. Raspaban los depósitos de carbón de los revestimientos. Si un niño dudaba en trepar, muchas veces el maestro de la chimenea encendería un pequeño fuego en la chimenea como motivación.

Las deshollinadores jóvenes, que generalmente tenían entre 5 y 11 años, sufrieron muchos peligros. Sus huesos a menudo se deformaban debido a las posiciones en las que se encontraban sus cuerpos constantemente mientras subían por las chimeneas. A veces quedaron atrapados y murieron en las chimeneas. Los niños sufrieron por la inhalación de hollín, lo que los acababa matando de un cáncer muy doloroso.

Mucha gente reconoció el trato cruel que sufrieron los niños pequeños que solían limpiar chimeneas, y se hicieron esfuerzos a lo largo de los años para ponerle fin. Varias piezas de literatura ayudaron con el esfuerzo, incluido un poema de William Blake titulado “The Chimney Sweeper”. Os lo pongo a continuación;

The Chimney Sweeper: When my mother died I was very young

BY WILLIAM BLAKE

When my mother died I was very young, 
And my father sold me while yet my tongue 
Could scarcely cry ” ‘weep! ‘weep! ‘weep! ‘weep!” 
So your chimneys I sweep & in soot I sleep. 

There’s little Tom Dacre, who cried when his head 
That curled like a lamb’s back, was shaved, so I said, 
“Hush, Tom! never mind it, for when your head’s bare, 
You know that the soot cannot spoil your white hair.” 

And so he was quiet, & that very night, 
As Tom was a-sleeping he had such a sight! 
That thousands of sweepers, Dick, Joe, Ned, & Jack, 
Were all of them locked up in coffins of black; 

And by came an Angel who had a bright key, 
And he opened the coffins & set them all free; 
Then down a green plain, leaping, laughing they run, 
And wash in a river and shine in the Sun. 

Then naked & white, all their bags left behind, 
They rise upon clouds, and sport in the wind. 
And the Angel told Tom, if he’d be a good boy, 
He’d have God for his father & never want joy. 

And so Tom awoke; and we rose in the dark 
And got with our bags & our brushes to work. 
Though the morning was cold, Tom was happy & warm; 
So if all do their duty, they need not fear harm. 

La “Ley para la regulación de los deshollinadores” finalmente fue aprobada por el Parlamento inglés en 1864, y puso fin a los deshollinadores infantiles en ese país.

RECOLECTORAS DE SANGUIJUELAS

En la época victoriana, las sanguijuelas tenían una gran demanda por sus usos medicinales para las sangrías , una demanda que aumentó durante la “moda de la sanguijuela” en la primera mitad del siglo XIX.

Para satisfacer esta demanda había toda una profesión dedicada a la recolección de sanguijuelas. Recolectoras, en su mayoría mujeres, se metían en estanques poblados por sanguijuelas, y atrían a los gusanos con sus piernas desnudas. 

Algunos usaban animales en su lugar, por ejemplo, caballos que eran demasiado viejos para el trabajo físico duro. 

Si bien este trabajo no era físicamente exigente, los recolectores de sanguijuelas sufrían la pérdida de sangre y, con frecuencia, las infecciones que contraían de las sanguijuelas (como dice el vídeo que os adjunto abajo)

Wordsworth describe un encuentro con un coleccionista de sanguijuelas en ‘Resolución e independencia’, un poema de 1807:

…to these waters he had come

To gather leeches, being old and poor:

Employment hazardous and wearisome

And he had many hardships to endure:

From pond to pond he roamed, from moor to moor;

Housing, with God’s good help, by choice or chance,

And in this way he gained an honest maintenance.

Con el tiempo, la locura de la sanguijuela se extinguió. Se volvieron demasiado caros para enviar, demasiado escasos debido a la sobreexplotación para encontrarlos, y médicamente obsoletos frente a la nueva ciencia que cuestionaba los méritos médicos de la sangría. La población de los hirudo medicinales, la única especie de sanguijuela en Gran Bretaña que en realidad chupa sangre humana, disminuyó considerablemente como resultado de esta locura por la sanguijuela y se pensó que se había extinguido durante muchos años antes de que fuera redescubierta en los años setenta.

(toda esta info y más la tenéis en este vídeo)

PIT BROW LASSES

Pit Brow Lasses from an unknown colliery in Wigan, Lancashire, c1887. (Photograph by Herbert Wragg. Courtesy of the Trustees of the National Coal Mining Museum for England)

El 4 de julio de 1838, las fuertes lluvias en un campo de Yorkshire dejaron a los trabajadores varados en el fondo de una mina de carbón llamada Huskar Pit.

El impactante accidente alimentó la creciente preocupación pública por las condiciones de trabajo de los niños en las minas británicas. Condujo a una investigación, y en 1842 se publicó el Informe de la Comisión de Empleo Infantil . Además de compartir el testimonio de niños de tan solo cinco años, el informe reveló que, en las condiciones extremas y calurosas subterráneas, algunas mujeres trabajaban en topless junto con los mineros, lo que avivó la furia y fue visto como una evidencia de la “inmoralidad” .

A sketch of a young woman miner pulling a cart filled with coal. From the report of the Royal Commission, c1842. (Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

Más tarde ese año, se aprobó la Ley de Minas y minas de carbón que decretó que era ilegal emplear a una mujer de cualquier edad, o a un niño menor de diez años, bajo tierra en una mina. Este fue un golpe importante para muchas familias mineras, que habían confiado en los ingresos adicionales de este trabajo.

Para algunas mujeres, la minería había sido la única opción. Pronto, nuevas comunidades de trabajadoras comenzaron a surgir alrededor de la entrada de la mina. Eran conocidas como “Pit Brow Lasses” en Lancashire y áreas del norte, “Tip Girls” en el sur de Gales y “Pit Bank Women” en Staffordshire.

Fueron mujeres que no temieron el trabajo duro.Habían trabajado bajo tierra junto a hombres, arrastrando tinas de carbón con cadenas envueltas alrededor de sus caderas. Cuando se movían por encima del suelo, todavía estaban acarreando tinas, clasificando carbón, moviendo piedras, a menudo después de que ya habían caminado millas para llegar al trabajo. 

A 'Pit Brow Lass' shown on one of the Milton Postcards, circa late 19th century. (Courtesy of the Trustees of the National Coal Mining Museum for England)

Las mujeres que trabajaban al aire libre en el frío y la suciedad desarrollaron un distintivo “uniforme”, llevaban zuecos, pantalones cubiertos con falda y delantal, viejas chaquetas de franela o chales y pañuelos en la cabeza para proteger su cabello del polvo de carbón.

Los atuendos poco convencionales pero prácticos de las mujeres los llamaron la atención del público y los retratos de tarjetas de visita y de gabinete, y luego las postales de ellos con ropa de trabajo se produjeron comercialmente y se vendieron a los visitantes como novedades.

Los estudios fotográficos en Wigan que produjeron tal trabajo fueron Louisa Millard (a fines de la década de 1860), Cooper (entre 1853 y 1892 y Wragg (que produjo una serie de al menos 18 imágenes de estudio).

Arthur Munby, un académico de la Universidad de Cambridge interesado en mujeres que trabajaban en condiciones sucias e inusuales, encargó muchas fotografías. Munby visitó el área de Wigan muchas veces durante muchos años, entrevistó a mujeres de la clase trabajadora y anotó en sus diarios lo que tenían que decir sobre sus trabajos, salarios y condiciones de vida . Tal y como él contaba ellas no pensaban que su trabajo fuera nada del otro mundo, solo les parecía un trabajo honrado más, pese a lo mucho que conmocionó a la sociedad de la época.

Y con esto acabo este post. Espero que os haya gustado.

Ya sabéis que estoy en:

Conoce a los personajes de Amor de niebla y destino

¡Hola! Buenas tardes, hoy hace una semana que “Amor de niebla y destino” salió a la venta en Amazon y me he animado a escribir esta entrada para que conozcáis un poco a los personajes principales aunque hay muchos más, pero no os puedo contar nada de ellos sin caer en spoilers.

Cuando escribí mi primera novela histórica, “Amor de humo y algodón” hubo un personaje secundario que enamoró casi tanto como Sophie. Ese fue Lucian Monroe, el líder del sindicato del molino Wright. Mucha gente me escribió pidiéndome su historia porque “no podía quedar así”. Y entonces poco a poco, surgió el germen de la idea. Ya sabéis que soy una apasionada de la época victoriana, por eso pensé que tenía que trasladar la historia a otro lugar. ¿Y qué mejor que Londres?

Imagen de Pixabay

Me encantan las novelas que transcurren en esa época, desde los clásicos a las actuales. Como he dicho en otros post de este blog, fue una época llena de luces y sombras. Había riqueza, con bailes de la aristocracia, pero también mucha miseria. Así que con esta novela nueva, a la que llamé “Amor de niebla y destino” quise tocar ambos mundos.

Y para ello tenía a Lucian, pero también a Catalina.

Pero empecemos por el pelirrojo.

Imagen de Unsplash

Lucian Monroe lo había perdido todo. Y una noche, tras un acontecimiento violento, lo vuelve a perder. Huye a Londres, donde tiene que vivir con la culpa y la duda. Está perdido, sin pasado, sin presente, sin futuro.

Ilustración de Lucian a cargo de Marta Montell

Gracias a los Hastings, tiene un lugar donde hospedarse. Es la mansión Hastings, en un barrio aristocrático.

Victorian house en Unsplash

Allí coincidirá con Catalina Wright, la hermana pequeña del molinero más poderoso de Manchester, a la que han enviado a Londres para protegerla de un escándalo y a la vez, para presentarla en sociedad con la esperanza de que algún aristócrata quede prendado de su belleza.

FUENTE: PIXABAY

Pero Catalina se ha cansado de ser dócil y de acatar lo que los demás le imponen.

Quiere encontrar su lugar en el mundo. Pero ¿en qué mundo?

No es una aristócrata como su cuñada Sophie, pero tampoco está preparada para relacionarse con las clases trabajadoras que plagaban grandes partes de la ciudad. Como ya sabéis, Londres se dividía en dos partes:

La zona rica , el West End del Londres: Berkerley Square, Belgravia y Hyde Park.

La zona pobre, ubicada en el East End, con barrios como Bethnal Green, Spitalfields, Stepney o el temido Whitechapel.

A continuación adjunto unas litografías de William Blanchard Jerrold que muestran cómo era la vida en esos lugares.

Así que en esta ciudad llena de bruma y de nieve (en 1855 llegó a congelarse el Támesis) se encontrarán dos personas diametralmente opuestas. ¿Podrán vencer sus miedos? Al fin y al cabo, esta historia va sobre lo que vale la pena arriesgar cuando conocemos a alguien que nos hace replantearnos lo que queremos para el futuro.

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Mujeres trabajadoras en la época Victoriana 2

Sindicalistas

¡Buenos días!

A pesar del retraso, aquí está la segunda parte de la entrada sobre mujeres trabajadoras en la época victoriana. ( os dejo la primera parte aquí)

Hoy os voy a hablar de las sindicalistas, porque las hubo y tienen un papel muy importante en mi novela “Amor de niebla y destino” por lo que me he documentado sobre ellas.

Como ya os comenté, las mujeres se incorporaron masivamente al trabajo. ¿Qué pasaba entonces con los sindicatos?

En buena parte los sindicatos masculinos trataban de proteger sus empleos dejando a las mujeres al margen de las organizaciones.

¿Por qué si se supone que su función era la de protegerse contra los desmanes de los patronos?

Pues porque como los sueldos de las mujeres eran más bajos, las trataron más como una amenaza que como aliadas. Incluso las excluían diciendo tonterías como que su estructura física determinaba su destino social como madres y amas de casa por lo que no podían ser buenas trabajadoras ni sindicalistas (este fue un terrible alegato común que se empleó contra las mujeres durante años).

Se apoyaron en la división “sexual” del trabajo y añadieron perlas como :


“(…) ellos, como hombres y maridos, tenían el deber de mantener el estado tal de cosas en que sus esposas se mantuvieran en la esfera privada del hogar en lugar de verse arrastradas a competir por la subsistencia con los hombres grandes y fuertes del mundo”

Creían que el lugar de la mujer estaba en la casa y no en la fábrica e incluso los portavoces sindicales alegaban con estudios médicos que las mujeres no eran capaces de realizar el trabajo de los hombres y que los sindicatos producían peligros para “la moralidad de las mismas” porque claro, en esa época, que hombres y mujeres se relacionaran en los mismos espacios no estaba muy bien visto por la doble moral victoriana.

Aunque también añadían que podían ser “sexualmente asexuadas” si hacían trabajos de hombres e incluso que podían “castrar” a sus maridos si pasaban demasiado tiempo ganando dinero.

En fin…


En los sindicatos mixtos, hubo un problema durante mucho tiempo y era que aunque aceptaran mujeres, estas siempre tenían papeles subordinados con respecto a los varones. 

Pero por suerte, también hubo sindicatos que aceptaban mujeres como AFILIADAS y sindicatos formados por trabajadoras exclusivamente. Esto sucedía en la industria textil, la del tabaco, la del calzado, donde las mujeres constituían una fuerza importante del trabajo. 

En algunas áreas eran activas en los sindicatos locales y en las huelgas, oponiéndose a veces a las órdenes de los sindicatos nacionales. 

Se llegó a crear la Liga Sindical Británica de Mujeres, con afiliadas de muchas ocupaciones. 

Y ahora os voy a hablar de una mujer muy importante a este respecto:

SARAH CHAPMAN

Cuando tenía 19 años, Sarah estaba trabajando, junto a su madre y su hermana mayor, Mary, en 1888, en Bryant and May que era una fábrica de fósforos.

Entonces se produjo una agitación en la fábrica a causa de los bajos salarios, las largas jornadas, las pésimas condiciones de trabajo y el injusto sistema de multas, que hizo que las mujeres y las niñas de la fábrica se frustraran cada vez más con sus jefes. 

Las influencias externas, particularmente la Sociedad Fabiana, también proporcionaron un impulso para la huelga gracias a Annie Besant, una activista revolucionaria y feminista que publicó un artículo en su periódico semanal ‘The Link’ sobre las condiciones en Bryant & May.

La gerencia de la empresa intentó que sus trabajadoras firmaran un documento que contradijera el artículo,pero se negaron a hacerlo.

Una trabajadora fue despedida como ejemplo, lo que provocó una huelga total en un solo día, y alrededor de 1,400 mujeres y niñas se negaron a trabajar. Luego marcharon desde Mile End hasta Bouverie Street para ver a Annie Besant. 

Entre todas, se creó una delegación en la que eligieron tres mujeres (Sarah Chapman, la señora Mary Cummings y la señora Naulls) para que fueran a su oficina a pedirle su apoyo. Si bien Annie no era una defensora de la huelga, aceptó ayudarlas a organizar un Comité de Huelga.

La primera reunión de Matchgirls en huelga se celebró en Mile End Waste el 8 de julio y tanto el Pall Mall Gazette como The Star brindaron una publicidad positiva.A esto le siguieron reuniones con miembros del Parlamento en la Cámara de los Comunes.

Se formó el Comité de Huelga y se nombró a las siguientes Matchgirls como miembros: la Sra. Naulls, la Sra. Mary Cummings, Sarah Chapman, Alice Francis, Kate Slater, Mary Driscoll , Jane Wakeling y Eliza Martin.

El Comité de Huelga tuvo la oportunidad de defender su caso y reunidos con los directores de Bryant y May se acordó que:

1. todas las multas debían ser abolidas; 
2. todas las deducciones por pintura, pinceles, sellos, etc., debían eliminarse
4. Los “centavos” de las multas debían ser devueltos
5. Todas las quejas debían presentarse directamente ante la empresa, antes de que se lleve a cabo cualquier acción hostil. 
6. Todas las chicas debían ser reincorporadas al trabajo

También se acordó que se formaría una “Union” que era como se les llamaba entonces a los sindicatos, y además se consiguió que Bryant and May proporcionara un espacio para las comidas fuera de la sala donde se realizaba el trabajo y se proporcionaron carretillas para llevar cajas, (en lugar de la práctica anterior que consistía en que las niñas jóvenes que tenían que llevarlas en la cabeza)

El Comité de Huelga presentó las propuestas al resto de la fuerza laboral y las aprobaron con entusiasmo.

La reunión inaugural del nuevo “Union of Women Match Makers ” eligió a 12 mujeres, incluida Sarah Chapman, que fue una de las primeras mujeres importantes en la historia del sindicalismo.

Como en otros aspectos de la época victoriana, las mujeres estaban relegadas a los hombres, que eran los que poseían el verdadero poder, pero aún así, no se resignaron y lucharon por sus derechos como mujeres y como trabajadoras.