Conoce a los personajes de Amor de niebla y destino

¡Hola! Buenas tardes, hoy hace una semana que “Amor de niebla y destino” salió a la venta en Amazon y me he animado a escribir esta entrada para que conozcáis un poco a los personajes principales aunque hay muchos más, pero no os puedo contar nada de ellos sin caer en spoilers.

Cuando escribí mi primera novela histórica, “Amor de humo y algodón” hubo un personaje secundario que enamoró casi tanto como Sophie. Ese fue Lucian Monroe, el líder del sindicato del molino Wright. Mucha gente me escribió pidiéndome su historia porque “no podía quedar así”. Y entonces poco a poco, surgió el germen de la idea. Ya sabéis que soy una apasionada de la época victoriana, por eso pensé que tenía que trasladar la historia a otro lugar. ¿Y qué mejor que Londres?

Imagen de Pixabay

Me encantan las novelas que transcurren en esa época, desde los clásicos a las actuales. Como he dicho en otros post de este blog, fue una época llena de luces y sombras. Había riqueza, con bailes de la aristocracia, pero también mucha miseria. Así que con esta novela nueva, a la que llamé “Amor de niebla y destino” quise tocar ambos mundos.

Y para ello tenía a Lucian, pero también a Catalina.

Pero empecemos por el pelirrojo.

Imagen de Unsplash

Lucian Monroe lo había perdido todo. Y una noche, tras un acontecimiento violento, lo vuelve a perder. Huye a Londres, donde tiene que vivir con la culpa y la duda. Está perdido, sin pasado, sin presente, sin futuro.

Ilustración de Lucian a cargo de Marta Montell

Gracias a los Hastings, tiene un lugar donde hospedarse. Es la mansión Hastings, en un barrio aristocrático.

Victorian house en Unsplash

Allí coincidirá con Catalina Wright, la hermana pequeña del molinero más poderoso de Manchester, a la que han enviado a Londres para protegerla de un escándalo y a la vez, para presentarla en sociedad con la esperanza de que algún aristócrata quede prendado de su belleza.

FUENTE: PIXABAY

Pero Catalina se ha cansado de ser dócil y de acatar lo que los demás le imponen.

Quiere encontrar su lugar en el mundo. Pero ¿en qué mundo?

No es una aristócrata como su cuñada Sophie, pero tampoco está preparada para relacionarse con las clases trabajadoras que plagaban grandes partes de la ciudad. Como ya sabéis, Londres se dividía en dos partes:

La zona rica , el West End del Londres: Berkerley Square, Belgravia y Hyde Park.

La zona pobre, ubicada en el East End, con barrios como Bethnal Green, Spitalfields, Stepney o el temido Whitechapel.

A continuación adjunto unas litografías de William Blanchard Jerrold que muestran cómo era la vida en esos lugares.

Así que en esta ciudad llena de bruma y de nieve (en 1855 llegó a congelarse el Támesis) se encontrarán dos personas diametralmente opuestas. ¿Podrán vencer sus miedos? Al fin y al cabo, esta historia va sobre lo que vale la pena arriesgar cuando conocemos a alguien que nos hace replantearnos lo que queremos para el futuro.

AMOR DE NIEBLA Y DESTINO está a la venta AQUÍ

Mujeres trabajadoras en la época Victoriana 2

Sindicalistas

¡Buenos días!

A pesar del retraso, aquí está la segunda parte de la entrada sobre mujeres trabajadoras en la época victoriana. ( os dejo la primera parte aquí)

Hoy os voy a hablar de las sindicalistas, porque las hubo y tienen un papel muy importante en mi novela “Amor de niebla y destino” por lo que me he documentado sobre ellas.

Como ya os comenté, las mujeres se incorporaron masivamente al trabajo. ¿Qué pasaba entonces con los sindicatos?

En buena parte los sindicatos masculinos trataban de proteger sus empleos dejando a las mujeres al margen de las organizaciones.

¿Por qué si se supone que su función era la de protegerse contra los desmanes de los patronos?

Pues porque como los sueldos de las mujeres eran más bajos, las trataron más como una amenaza que como aliadas. Incluso las excluían diciendo tonterías como que su estructura física determinaba su destino social como madres y amas de casa por lo que no podían ser buenas trabajadoras ni sindicalistas (este fue un terrible alegato común que se empleó contra las mujeres durante años).

Se apoyaron en la división “sexual” del trabajo y añadieron perlas como :


“(…) ellos, como hombres y maridos, tenían el deber de mantener el estado tal de cosas en que sus esposas se mantuvieran en la esfera privada del hogar en lugar de verse arrastradas a competir por la subsistencia con los hombres grandes y fuertes del mundo”

Creían que el lugar de la mujer estaba en la casa y no en la fábrica e incluso los portavoces sindicales alegaban con estudios médicos que las mujeres no eran capaces de realizar el trabajo de los hombres y que los sindicatos producían peligros para “la moralidad de las mismas” porque claro, en esa época, que hombres y mujeres se relacionaran en los mismos espacios no estaba muy bien visto por la doble moral victoriana.

Aunque también añadían que podían ser “sexualmente asexuadas” si hacían trabajos de hombres e incluso que podían “castrar” a sus maridos si pasaban demasiado tiempo ganando dinero.

En fin…


En los sindicatos mixtos, hubo un problema durante mucho tiempo y era que aunque aceptaran mujeres, estas siempre tenían papeles subordinados con respecto a los varones. 

Pero por suerte, también hubo sindicatos que aceptaban mujeres como AFILIADAS y sindicatos formados por trabajadoras exclusivamente. Esto sucedía en la industria textil, la del tabaco, la del calzado, donde las mujeres constituían una fuerza importante del trabajo. 

En algunas áreas eran activas en los sindicatos locales y en las huelgas, oponiéndose a veces a las órdenes de los sindicatos nacionales. 

Se llegó a crear la Liga Sindical Británica de Mujeres, con afiliadas de muchas ocupaciones. 

Y ahora os voy a hablar de una mujer muy importante a este respecto:

SARAH CHAPMAN

Cuando tenía 19 años, Sarah estaba trabajando, junto a su madre y su hermana mayor, Mary, en 1888, en Bryant and May que era una fábrica de fósforos.

Entonces se produjo una agitación en la fábrica a causa de los bajos salarios, las largas jornadas, las pésimas condiciones de trabajo y el injusto sistema de multas, que hizo que las mujeres y las niñas de la fábrica se frustraran cada vez más con sus jefes. 

Las influencias externas, particularmente la Sociedad Fabiana, también proporcionaron un impulso para la huelga gracias a Annie Besant, una activista revolucionaria y feminista que publicó un artículo en su periódico semanal ‘The Link’ sobre las condiciones en Bryant & May.

La gerencia de la empresa intentó que sus trabajadoras firmaran un documento que contradijera el artículo,pero se negaron a hacerlo.

Una trabajadora fue despedida como ejemplo, lo que provocó una huelga total en un solo día, y alrededor de 1,400 mujeres y niñas se negaron a trabajar. Luego marcharon desde Mile End hasta Bouverie Street para ver a Annie Besant. 

Entre todas, se creó una delegación en la que eligieron tres mujeres (Sarah Chapman, la señora Mary Cummings y la señora Naulls) para que fueran a su oficina a pedirle su apoyo. Si bien Annie no era una defensora de la huelga, aceptó ayudarlas a organizar un Comité de Huelga.

La primera reunión de Matchgirls en huelga se celebró en Mile End Waste el 8 de julio y tanto el Pall Mall Gazette como The Star brindaron una publicidad positiva.A esto le siguieron reuniones con miembros del Parlamento en la Cámara de los Comunes.

Se formó el Comité de Huelga y se nombró a las siguientes Matchgirls como miembros: la Sra. Naulls, la Sra. Mary Cummings, Sarah Chapman, Alice Francis, Kate Slater, Mary Driscoll , Jane Wakeling y Eliza Martin.

El Comité de Huelga tuvo la oportunidad de defender su caso y reunidos con los directores de Bryant y May se acordó que:

1. todas las multas debían ser abolidas; 
2. todas las deducciones por pintura, pinceles, sellos, etc., debían eliminarse
4. Los “centavos” de las multas debían ser devueltos
5. Todas las quejas debían presentarse directamente ante la empresa, antes de que se lleve a cabo cualquier acción hostil. 
6. Todas las chicas debían ser reincorporadas al trabajo

También se acordó que se formaría una “Union” que era como se les llamaba entonces a los sindicatos, y además se consiguió que Bryant and May proporcionara un espacio para las comidas fuera de la sala donde se realizaba el trabajo y se proporcionaron carretillas para llevar cajas, (en lugar de la práctica anterior que consistía en que las niñas jóvenes que tenían que llevarlas en la cabeza)

El Comité de Huelga presentó las propuestas al resto de la fuerza laboral y las aprobaron con entusiasmo.

La reunión inaugural del nuevo “Union of Women Match Makers ” eligió a 12 mujeres, incluida Sarah Chapman, que fue una de las primeras mujeres importantes en la historia del sindicalismo.

Como en otros aspectos de la época victoriana, las mujeres estaban relegadas a los hombres, que eran los que poseían el verdadero poder, pero aún así, no se resignaron y lucharon por sus derechos como mujeres y como trabajadoras.

Amor de niebla y destino (Capítulo 1)

1

Manchester, 1855

«¡Corre, Lucian!» se decía a sí mismo.

 «¡Sálvale, sálvale!»

Su voz interior sonaba fuerte, instigándole a continuar, a no detenerse.

Manchester siempre había sido una ciudad ruidosa: las explosiones de las fábricas de metal, los carros, los obreros que salían en tropel, (escandalosos y vociferantes), la sirena de las fábricas, el traqueteo de las máquinas en los molinos, pero al llegar a aquella calle, fue consciente del silencio.

Por algo era la mejor zona de la ciudad. Estaba alejada de la miseria y, a ambos lados de la avenida, los patronos habían levantado sus mansiones para demostrarles que ellos eran los poderosos, los gigantes, los dueños de sus destinos.

No te rebeles. O no comerás.

Mírame y siéntete pequeño. Porque lo eres.

No luches, no luches. Tienes las de perder.

Frases que, aunque no estaban grabadas en ningún lado, hablaban en una elocuencia muda a través de lo que los ojos veían cuando se llegaba a aquel lugar: grandes jardines, techos altos, tejados por los que no se colaba ni una gota de lluvia; paredes con cristaleras enormes que distaban mucho de los agujeros que tenían por ventanas en sitios como Angel Meadow.

A pesar de los patronos derrocados, nada había cambiado. Donde unos habían caído, otros se habían alzado, ocupando su lugar, su mansión, su poder y en ocasiones, con más crueldad que sus predecesores. Por eso había alentado la huelga.

Resollaba por la carrera. Pero lo peor llegó cuando se dio cuenta de que era el único que respiraba.  El muchacho que llevaba entre los brazos estaba muerto. Su cabeza había caído hacia atrás y la camiseta de algodón se había vuelto roja, teñida de sangre.

Su intento por llevarlo ante el doctor Hastings no había servido de nada. Aun así, dejó caer el picaporte, que resonó contra la puerta de madera. Fue Henrietta quien abrió. Su cara se deformó por el horror de lo que vio: a Lucian, cubierto de sangre, y a un muchacho, como un muñeco destrozado, entre sus brazos.

—¡Ay, Santo Dios! —blasfemó Henrietta —. ¡Entra, Lucian, entra!

Esa era la razón por la que había recorrido media ciudad, porque en aquel lugar, nadie le juzgaba.

—¡Doctor Hastings, venga! ¡Por favor!

O tal vez sí. Tal vez esa noche iba a cambiarlo todo.

Lucian depositó con cuidado al muchacho en una cama, en una de las habitaciones cercanas a la puerta. Lo miró. Lo sabía. Era tarde. Estaba muerto, muerto, muerto.

Por su culpa.

El doctor Hastings, ayudado de su bastón, entró en la salita. Henrietta había encendido unas lámparas y unas velas en las esquinas y en cuanto la luz apareció, fue consciente de la cantidad de sangre que había perdido el chico. Y de la que le cubría a él, en la camisa, en los brazos, por todo el pecho, hasta el cuello.

Sangre que no era suya.

Sintió una arcada.

—¿Qué ha pasado? —preguntó el doctor, al tiempo que se inclinaba sobre el muchacho para examinarle.

Lucian iba a explicarse, tenía las palabras agarradas a la garganta, como si no quisieran salir. Como si al decirlas, todo fuera a cambiar para siempre.

Pero no hacían falta. Ya había cambiado.

—Lucian, ¿estás bien?

Alzó los ojos y vio a Sophie, acompañada de su marido Aaron Wright. No pudo evitar fijarse en el estado de su amiga, que estaba en la recta final de su embarazo. Estaba hermosa, había engordado y eso podía apreciarse en las facciones del rostro, pero, sobre todo, en sus ojos brillantes por la felicidad.

Un recuerdo amargo acudió a su mente. Lara, su Lara, que había lucido así de hermosa, radiante, cuando ambos tenían la ilusión de ser padres. Antes de que todo se truncara.

—Aaron, ven aquí, ayúdame a desgarrarle la camisa para ver el alcance de las heridas—ordenó el doctor.

El molinero obedeció con premura. Pasó junto a Lucian, que de repente, se sentía un bloque de hielo. No podía pensar, no podía reaccionar. Si hablaba, se derrumbaba.

Se pasó las manos por el pelo, manchándose de sangre. No se dio cuenta hasta que percibió el olor. Se miró las manos. Temblaban, cubiertas por sangre densa y oscura.

—Lucian, Lucian…—Sophie le llamó —. Toma asiento aquí.

Con dulzura, su amiga lo condujo hasta una silla cercana. Se sentía fuera de su propio cuerpo, como si su mente estuviera desconectándose, como si se hubiera quedado atascada en el momento en que lo había perdido todo. Otra vez.

—Hermano, ¿qué ha pasado? —La voz de Ivette le devolvía a la realidad. Alzó la cara y al ver la expresión de su hermana, quiso saber qué aspecto tenía en ese momento para que ella se cubriera la boca con las manos.

—La huelga…—tragó saliva —…Han enviado policía…

Las palabras se negaban a organizarse en su cerebro. Su mirada se desplazaba ineludiblemente hasta la cama, donde el muchacho, Michael, estaba tumbado. El doctor se inclinaba sobre él, examinando el pecho, el cuello, buscando el pulso…Samuel Hastings alzó la cara y buscó a Lucian. Negó con la cabeza, confirmando lo que él ya se temía.

El silencio se alargó, como si fuera una sombra capaz de cubrirles y ahogarles.

O tal vez era la culpa lo que iba a hundir a Lucian sin remedio.

—¿Estás herido? Lucian, ¿estás herido? —la voz de Sophie tiraba de él, como si fuera una cuerda lanzada al abismo a la que podía agarrarse para escapar.

Negó con la cabeza.

—Esta sangre no es mía. Es de Michael y…De un policía. Creo que era uno de los Mallory.

En ese momento, Henrietta se acercó. En la mesa que quedaba a su derecha dejó una tina con agua que desprendía vapor. Sophie hundió un paño en su interior, lo empapó y lo escurrió. Lucian cerró los ojos cuando notó el agua caliente limpiando su cara. No quería ver cómo la sangre teñía el agua y la transformaba en algo infame, reflejo de lo que había sucedido apenas una hora antes.

—Está temblando —la voz de Ivette sonaba lejos, pese a que Lucian sabía que no había abandonado la habitación donde se encontraban.

—Lucian, ¡Lucian! —la potente voz de Aaron lo devolvió a la realidad. Abrió los ojos de golpe. El molinero se había colocado de cuclillas frente a él y lo miraba con ternura. —¿Qué ha pasado con el policía?

—Estaba ensañándose con Michael. Me he enfrentado a él…Y creo que le he matado.  Solo quería…Solo quería salvarle.

La confesión salió fácil, pero sintió que dejaba arañazos en su garganta y más allá, en toda su alma.

Cerró los ojos. No se atrevió a mirar a las personas que lo rodeaban, porque se sentía indigno de la confianza que siempre habían depositado en él. Todo aquello era su culpa, su culpa, su culpa.

Un rato después, estaba sentado en la cama, junto al cuerpo inerte de Michael, al que había lavado y envuelto en una sábana. Le acarició el pelo, apartándoselo con cuidado a un lado. ¡Por Dios! Conocía a su padre…A su madre… ¿Cómo iba a decirles que había muerto por su culpa? ¿Cómo iba a enfrentarse a sus miradas llenas de dolor?

El llanto se abrió paso a través de sus ojos y rodó por sus mejillas. Roto. Estaba roto. Ni siquiera se alegraba de estar vivo, de haber sobrevivido a aquella noche.

Unos pasos. Levantó la mirada y vio a Sophie, su amiga, que se acercaba. Todos llevaban un rato fuera, hablando en susurros.

Ella le tendió un papel.

Lucian lo agarró, lo desplegó y entre las lágrimas, pudo ver una dirección. En…Londres.

—Hasta que sepamos qué ha pasado, te vas a poner a salvo.

—No merezco estar a salvo.

—Lucian, tú no has matado a este muchacho.

—Tal vez, sí. Tal vez, yo…

Pero Sophie envolvió el puño de Lucian con sus manos, de forma que el papel con ese salvoconducto, esa nueva oportunidad que creía no merecer, quedaba atrapado en su palma.

—El carruaje está esperando —le susurró al oído —. Vamos, huye.

Amor de niebla y destino sale a la venta el 25 de enero en AMAZON

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Novedad | Servicio de Informes de lectura

Un servicio genial de una gran profesional. Si eres escritor o escritora, no te lo puedes perder

El Taller de la dragona

Lamplight Mobile Systems

Hace tiempo, desde que volví al blog por Septiembre, que quería deciros esto. La verdad es que me ha costado bastante decidirme a hacerlo, por muchos motivos; no tengo redes sociales, tampoco muchos seguidores y en parte me daba un poco de vergüenza. Pero han pasado muchas cosas desde Septiembre y es por eso que me he animado finalmente.

Así que después de mucho pensarlo… he decidido ofrecerme para hacer Informes de Lectura a todos aquellos autores y autoras que lo necesiten y además por un precio bastante reducido. Por dos razones; todavía estoy aprendiendo y porque además los precios normativos me parecen abusivos, pues un informe puede llegar a costar 250 € o más si se trata de una novela con muchas páginas.

Pero, ¿qué es un informe de lectura?

Un informe de lectura es un documento en el que se relatan las virtudes y defectos de una novela…

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Mujeres (trabajadoras) en la Época Victoriana 1

¡Hola! Como sabéis, mi amor por la época victoriana me ha llevado a escribir varias novelas que transcurren en esos años, así que para ello suelo documentarme mucho. Como mis protagonistas son mujeres, hice una indagación profunda. Y este post es resultado de ello.

Primero, hay que distinguir que había varias clases sociales que os expliqué en esta entrada (Doble moral en la época victoriana)

Así que resumiendo, teníamos a las damas de la aristocracia, cuya vida, llena de privilegios también consistía como dice Lady Mary en Dowtown Abbey, en una sala de espera en la que aguardaban a que un marido las escogiera. Estas mujeres no solían trabajar pero su vida tampoco no era fácil y no tenían prácticamente derechos.

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Pero luego, con la revolución industrial, que transformó el país y las ciudades, encontramos a las mujeres trabajadoras.

Muchas jóvenes emigraron de pueblos a ciudades en busca de trabajo a medida que disminuían las posibilidades de empleo agrícola. 

La mayoría de los hogares necesariamente obtenían ingresos de varias fuentes, y muchas mujeres y jóvenes aumentaban sus salarios incluso si su empleo era generalmente más intermitente y mal pagado que el de los hombres adultos. A pesar de que el salario del sustentador masculino se consideraba cada vez más como el ideal e incluso la norma, en la práctica muchos hogares dependían de los ingresos de las mujeres, especialmente aquellos hogares dirigidos por viudas.

A medida que el boom de mediados de la época victoriana comenzó, la demanda de mano de obra femenina y juvenil se expandió, en particular donde las nuevas tecnologías o los patrones de trabajo fueron rechazados por hombres calificados. La mano de obra barata de mujeres e inmigrantes se usaba a menudo para socavar a los trabajadores varones, con todo lo que eso supuso, como cualificar trabajos de femeninos y a su vez, afirmar que había trabajos que no eran aptos para mujeres. 

Y todo ello generó muchos problemas incluso a las sindicalistas (en la siguiente entrada os lo cuento)

La urbanización creó múltiples oportunidades para el empleo femenino a pesar de la regulación de las horas y las condiciones de trabajo para las mujeres y los jóvenes en ciertos sectores, y la llegada de la educación obligatoria después de 1871. Por lo tanto, la mayoría de las mujeres en la sociedad victoriana trabajaban. ¿Pero en qué ocupaciones y cómo?

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Para empezar diré que no era nada fácil ser mujer en esa época.

Al principio, muchas mujeres se incorporaron al trabajo en pequeños talleres donde cosían o bordaban, pero luego, acabaron por incorporarse a las grandes fábricas, donde no eran más que una pieza reemplazable.

Alguna de ellas encabezaron la lucha obrera. En otra entrada os hablaré más.

Pero viajemos a una ciudad como Londres en esos años. ¿De qué podía trabajar una mujer? Había muchos oficios.

Lavaplatos en hoteles, pubs y restaurantes. También desarrollaban trabajos manuales para hacer cajas de cerillas, acabando paraguas o poniendo seda a los sombreros. Algunas vendían flores en Covent Garden.

Por cierto, otro empleo era el de hacer cerillas y provocaba graves daños por exposición al fósforo (Artículo aquí)

Había algunas chicas adolescentes que competían con los muchachos para vender periódicos.

Y otras que hacían flores artificiales para la City y las casas señoriales del West End. Pero ¿sabíais que muchas de ellas morían envenenadas poco a poco por el arsénico que se usaba para que las hojas fueran verdes? Al parecer también hubo una moda de cubrir con cristal machacado las flores (como un frosting que asemejara nieve o hielo). Pues bien, las muchachas morían porque inhalaban partículas diminutas de cristal que destrozaban sus pulmones.

Por otra parte, el servicio doméstico de todo tipo fue el mayor empleador de mujeres como os podéis imaginar (el 40 por ciento de las ocupaciones femeninas declaradas en el censo de 1851 en ciudades provinciales y el 50 por ciento en Londres). 

1880s domestics Elizabeth, Annie

 También se encontraron mujeres  trabajando en gran cantidad en artículos metálicos y de cerámica y en una variedad de pequeños comercios, especialmente en las ciudades: confitería, elaboración de cerveza y otros aprovisionamientos, costura, trabajos de lavandería, limpieza y venta al por menor. 
 

El negocio de la confección de ropa siempre ha empleado mujeres. Desde uniformes a pantalones, pasando por faldas. Todo esto, mal pagado, todos los días hasta que caía la noche y solo podían seguir trabajando alumbradas por velas.

Debido a que muchos sectores que emplearon un gran número de mujeres se concentraron en ciertas regiones del país (como en las industrias del algodón de Manchester y la lana del sur de Lancashire y West Yorkshire), las estadísticas de la participación de la fuerza laboral femenina variaron en todo el país.

Cotton mill workers at Brookside MIll (1910)

¿Y qué sucedía cuando las damas de la aristocracia encargaban un fabuloso vestido en la modista?

Pues una auténtica barbaridad.

Pongámonos en situación. Una tienda maravillosa en Regent Street, en la que las damas se probaban vestidos. Había una jerarquía en el salón. Estaban las mujeres que trabajaban en el salón (5 ó 6) y el mismo número en las salas de trabajo. A estas ultimas, no se les pagaban porque eran aprendices.

Una modista iba a la casa de la consumidora a tomar medidas. Otra ·”primera mano”  cortaba la pieza en la sala de trabajo, donde las aprendices esperaban las órdenes. Básicamente eran trabajos que se tenían que tener “para ayer” porque las damas de alta alcurnia no esperaban, así que era común que las aprendices no durmieran hasta acabarlo. Y eso que solo se dedicaban a los guantes y el cuerpo de la pieza.

¿Y la falda? Pues esa pieza se le entregaba a un niño pobre y harapiento que la llevaba a algún taller clandestino en un barrio deprimido, evitando que le roben el material, por supuesto. Y entonces, allí, varias mujeres, costureras muy pobres, elaboraban la pieza.Una más entre el resto de encargos, así que no dormían ni descansaban hasta que acababan. Luego, la falda ya cosida regresaba al salón, donde observaban que no tuviera gusanos o pulgas, algo común en los slums donde se hacinaban (como WhiteChapel en Londres o Angel Meadow en Manchester).

¿Y qué sucedió? Pues que una joven muchacha de 20 años, llamada Mary Ann Wakley, murió después de 26 horas sin parar de trabajar. Y eso supuso un escándalo. Su muerte condujo a la fundación de la “Asociación para la ayuda y beneficio de modistas y modistos” y eso produjo que los establecimientos donde se hacía ropa adoptaran un horario de 12 horas al día y se comprometieran a darle a las trabajadoras “períodos razonables para ejecutar los pedidos”.

Y si os parece terrible para las mujeres, imaginaos las que acababan en la prostitución, que se supone que no existía ni se comentaba pero como he mencionado en el post de la DOBLE MORAL, en realidad, asolaba las calles y los barrios deprimidos. De hecho, según los pocos informes policiales que se conservan de esa época, entre 1841 y 1857, se contabilizaron unas 9409 prostitutas. Datos totalmente inexactos, como os podéis imaginar.

Y hasta aquí la primera parte del post sobre Mujeres Trabajadoras. En el próximo, otras profesiones de la época y lucha sindical.

Si os ha gustado, espero vuestros comentarios.

 

El luto en la época Victoriana

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¡Hola! Sé que he estado desaparecida. He estado muy liada. También es cierto que he pasado una temporada un poco complicada, sin ilusión y con mucho agobio, así que dejé  todo aparcado un tiempo y puse en orden mi lista de prioridades. Ahora que ya estoy mejor, he vuelto también al blog. En todos estos meses he estado escribiendo #proyectoFlorence y tuve que documentarme sobre un aspecto de la época victoriana que desconocía: el luto.

Si eres escritor/a y quieres saber un poco más sobre cómo se trataba la muerte en la época victoriana, sigue leyendo. 

Era habitual que las familias realizaran rituales elaborados para conmemorar a sus muertos. Esto incluía usar ropa de luto, tener un funeral lujoso (y costoso), reducir el comportamiento social durante un período de tiempo determinado y erigir un monumento ornamentado en la tumba.

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Fuente: Pinterest

Además, había ciertos rituales a cumplir:

  •  Todos los miembros del hogar (también  los sirvientes) adoptaban el luto.
  • Las cortinas se cerraban.
  • Los relojes se detenían al momento del fallecimiento.
  • Las carrozas y los caballos eran adornados con plumas de avestruz negras.
  • A veces se contrataba a gente que caminara en el cortejo fúnebre. ( En Oliver Twist de Dickens, el pequeño protagonista hace de plañidero al principio de la novela)

La ropa de luto era el despliegue exterior  de los sentimientos internos de una familia. Y como ya sabéis, en esa época en la que vivían temiendo el escándalo y el ostracismo social, seguir a la rajatabla estas reglas era una imposición.

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Pinterest

Sobre todo después de la muerte del esposo de la reina Victoria (que pasó los siguientes 40 años de su vida de luto riguroso). Así que se creó un código estricto para tratar la muerte de un ser querido y cómo mostrarla al mundo exterior. 

Mourning ensemble ca. 1900.

Mourning ensemble ca. 1900.

Las reglas de quién usaba qué y durante cuánto tiempo eran complicadas, y se describían en revistas populares o manuales de uso doméstico como The Queen y Cassell. Dieron instrucciones abundantes sobre la etiqueta de luto porque con el ascenso de nuevos ricos y de la burguesía, la nueva clase social sabía también cómo actuar y a qué atenerse. 

¿Y qué decían estos manuales? Pues que la ropa de luto más profunda debía ser negra, simbolizando la oscuridad espiritual. Y especificaban el material con el que debían confeccionarse.

Por ejemplo, se  hacían con seda de paramatta no reflectante o la bombazine- bombaine, (que la wikipedia nos dice que es un tejido originalmente hecho de seda o seda y lana, y ahora también está hecho de algodón y lana o solo de lana) porque era más barata. 

Los vestidos estaban adornados con crepé, (un tejido de superficie granular y arrugada. Se forma a partir del entrecruzado de los hilos al tejer o mediante el uso de hilo fuertemente sobregirado, para obtener un acabado ligeramente rizado).

El crepé se asocia particularmente con el luto porque no se combina bien con ninguna otra ropa: no puedes usar terciopelo, satén, encaje o bordado.

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Consejos en una revista para saber llevar el duelo

 Después de un período específico, el crepé podía eliminarse, lo que se denominaba “desdén del duelo”. 

El color de la tela se aclaró a medida que avanzaba el duelo, a gris, malva y blanco, llamado medio duelo. 

Las joyas se limitaban al azabache.

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Los hombres lo tenían fácil: simplemente llevaban sus trajes oscuros habituales junto con guantes negros, sombrereras y corbatas. No se esperaba que los niños usaran ropas de luto, aunque las niñas a veces llevaban vestidos blancos.

La duración del luto depende de su relación con el difunto. Se esperaba que los diferentes períodos de duelo dictados por la sociedad reflejaran su período natural de dolor. 

Se esperaba que las viudas llevaran luto completo durante dos años.  Sin embargo, para los viudos, solo ¡3 meses! porque se suponía que debían seguir ocupándose de sus obligaciones como cabeza de familia. 

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Pareja vestida de luto

A continuación os dejo una imagen en la que se habla del protocolo del luto.

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Alguien tenía que proporcionar la ropa rápidamente a los dolientes. La tienda más grande y más conocida  en Londres fue Jay’s en Regent Street. Inaugurado en 1841 como una especie de almacén para los dolientes, que tenían que comprar ropa nueva para cada fallecimiento (no estaba bien visto repetir )lo que convertía el luto en un negocio lucrativo.

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También había otras tradiciones, como hacer fotografías post mortem que servían de recuerdo para los familiares (en Pinterest podéis encontrar muchas) o por ejemplo, existían joyas como los guardapelos en los que se colocaban mechones de los difuntos para su recuerdo.

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Guardapelo

 

Os dejo unos enlaces muy interesantes aquí:

http://www.victoriana.com/mourning-fashions/

https://thepenningtonedition.wordpress.com/2012/02/22/the-victorian-art-of-mourning/

Y en este otro, podéis encontrar mucha información sobre el duelo y costumbres fúnebres en 1890. http://www.victoriana.com/VictorianPeriod/mourning.htm

 

¿Qué os ha parecido la entrada?Espero que os sirva de mucho.

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6 canciones para ti (fragmento)

beautiful sad eyes

<<Un rato después, Nicolette, sus amigas y su abuela giraron una esquina y tomaron la calle principal donde estaban todas las tiendas más importantes del centro de Valencia. Caminaron charlando animadamente hasta el paso de peatones. El semáforo cambió a rojo y las cuatro se detuvieron.

            Fue entonces cuando Nicolette alzó la vista hasta la fachada del centro comercial que estaba al otro lado.

            El corazón se le subió a la garganta.

            La fachada principal del edificio estaba cubierta por una lona cuyas proporciones eran 16 metros de ancho por 8 de alto. En ella, había impresa una fotografía en blanco y negro de Danny.

            Se le escapó un grito ahogado, que llamó la atención de su abuela y de sus amigas. Cuando sus ojos pudieron captar el contenido de la fotografía se conmocionó aún más. Se trataba de la portada del nuevo disco de Smoking Wild Demons.

            Danny aparecía abriéndose la camisa mientras sus ojos miraban fijamente hacia la cámara con ese aire canalla tan propio de él. Justo en el centro de los pectorales, destacaba el colgante que Nicolette le había regalado: la estrella de mar plateada.

            El disco se titulaba “Beautiful Sad Eyes” y en un lateral decía que había llegado a España tras un arrollador éxito en EEUU e Inglaterra.

            Nicolette releyó mil veces el título del álbum.

            “Beautiful sad eyes

            ¿Acaso no le decía que sus ojos le parecían tristes? ¿Había Danny compuesto una canción sobre ella?

            Había estado cinco meses tratando de olvidarle. El dolor era todavía muy reciente. ¿Y si él no la había olvidado tampoco?

            —Tengo que comprarme el Cd. —Y en cuanto el semáforo cambió a verde, salió corriendo hacia las puertas del centro comercial sin esperar a sus acompañantes. Se dirigió a la sección de música.

            Danny estaba por todas partes. Se había hecho muy famoso mientras ella había estado aquellos meses totalmente aislada del mundo exterior, tratando de no verle ni de pensar en él.

            Nicolette se topó con un grupo de adolescentes que estaban cogiendo los discos del grupo de Danny. Llevaban varias revistas en las que aparecía su cara.

            En cuanto ella alcanzó el álbum, le temblaron las manos. Sus ojos escanearon con ansiedad la portada. Allí estaba su estrella, en el centro. Sobre su pecho. ¿La llevaba? ¿Le estaba enviando un mensaje? Le dio la vuelta al disco. Leyó los nombres de las canciones, tipografiadas con letra manuscrita que se asemejaba a la de Danny.

            Lost and Found

            Beautiful sad eyes

            Coward.

            Prisoners of the past

            An island for us.

            Forgive me, Freckles

            ¿Estaba alucinando o veía mensajes ocultos en los títulos de las canciones? ¿Las había compuesto pensando en ella, como le había dicho?

            Se dio cuenta de que llevaba un buen rato mirando la carátula cuando oyó la voz de Olivia sobre su hombro:

            —Tiene buena pinta. ¿Vas a comprarlo?

            Nicolette miró a su amiga.

            —Tengo que hacerlo. Yo le hice este colgante.>>

 

6 canciones para ti, a la venta en Amazon (Aquí)

Un concurso muy rockero ( y SORTEO)

Un concurso muy rockero

¡Hola! He estado preparando una cosa muy chula.¡UN CONCURSO MUY ROCKERO!

Veréis, hace unos meses, una chica fantástica, la administradora de http://devoramundos.blogspot.com/ organizó un Concurso literario en el que participamos muchas autoras. La iniciativa no tuvo la repercusión esperada pero a mí personalmente me ayudó a que mucha gente conociera la historia de Danny y Nicolette (GRATIS este finde aquí) y además, todas esas personas me animaron a que la continuara y por eso acabo de publicar “6 canciones para ti”.

Así que para que la iniciativa de Aura de los PASATIEMPOS LITERARIOS llegue a más gente, muchas de las autoras que participamos nos hemos animado a hacer concursos por nuestra cuenta.

¿Qué tenéis que hacer para participar? Fácil.

Si habéis leído “AMOR, BRACKETS Y ROCK’N’ROLL” podéis descargaros este pdf que adjunto y rellenar los pasatiempos que son una monada y muy fáciles, de verdad. Luego me los enviáis resueltos a mi correo (natalia.sanchezdiana@gmail. com) y entre todos los participantes, voy a sortear un pack muy chulo.

Pasatiempos literarios 1

Y os preguntaréis qué podéis ganar:

  1. 1 ejemplar en papel de 6 canciones para ti (firmado si lo queréis).
  2. Un marcapáginas artesanal.
  3. Unos peluchines de Nicolette y Danny hechos a mano por la artista de El taller de la dragona
  4. Y un sobre sorpresa

Y para que os animéis, os dejo una foto de los peluchines y la sinopsis de las dos novelas

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Foto de El taller de la Dragona, no os perdáis su tienda en Tictail

 

Sinopsis Amor, brackets y Rock’n’Roll:

Después de un concierto de su grupo de rock, Danny Blackdadder descubre que le han robado la maleta en el aeropuerto de Valencia, dejándolo solo con su guitarra y cinco libras. Tras intentar un par de cosas, solo se le ocurre pedir ayuda a sus seguidores a través de una red social.
Nicolette, una joven fan de dieciocho años que hasta ese momento ha sido seria y responsable, decide responder, ofreciéndole la habitación disponible que hay en su casa.
Cuando Danny acepta la invitación, la vida de ambos cambia.
¿Qué pueden tener en común una incipiente estrella del rock cuyo rostro es muy conocido en el mundo de la moda y una tímida chica con aparato dental?
Durante unos días, Nicolette y Danny van a vivir una historia llena de amistad, dudas, miedos, risas y canciones.
Una historia de amor, brackets y rock and roll, en la que decir “te quiero” no será suficiente.

Saga Let’s Rock 1

6 canciones para ti

SINOPSIS 6 canciones para ti:

Han pasado cinco meses desde la despedida en el aeropuerto. Nicolette se ha centrado en la universidad, escondiéndose en su refugio de acuarelas y pinceles para no pensar en él.
Smoking Wild Demons es el grupo revelación Y Danny Blackdadder, su estrella. Pero después de la gira, él solo piensa en regresar a España para ver a la chica que ha inspirado sus canciones.
Aunque el peso de la fama, la presencia de los paparazzi y su agenda apretada lo complican todo, Danny se ha propuesto que Nicolette pierda el miedo.
6 canciones. 6 momentos.
Una historia de amor, Rock’n’roll y pequeños tatuajes que lo significan todo.

Saga Let’s Rock 2

6 canciones para ti

 

Tenéis hasta el 15 de octubre para participar. ¡Animaos!

 

Si hablamos de amor, hablamos de K-Dramas

Untitled design¡Hola! Coincidiendo con el estreno en Netflix de Meteor Garden, os voy a contar un poco qué son los K-dramas y por qué considero que son geniales para las personas que buscan historias románticas.
Si os preguntáis cómo llegue a conocer los Kdramas, es normal, porque no es algo muy común.

El proceso fue el siguiente. Descubrí el cine coreano en la universidad en la asignatura “Teoría general de la imagen” que la impartía un gran profesor Vicente J. BENET. Fue uno de esos docentes que te marcan y para mi lo fue en varios sentidos. Me descubrió “Los embajadores” de Holbein (obra que menciono en El don de la heredera) y me habló de cine coreano por primera vez.
Así que después de ver una película que me encantó. Y que es esta KISS ME, KILL ME (aquí info)decidí investigar el cine de ese país.

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Y entonces llegué a los doramas.
Y madre mía. Fue amor al primer episodio 😍.

La culpa de todo la tuvo “Boys over flowers” ( 꽃보다 남자 ) que fue el primero que vi. ¿Por qué lo elegí? Pues porque era una adaptación de uno de los primeros mangas que me compré y que se llama “HANA YORI DANGO”. Este dorama ha tenido varias adaptaciones desde el 2001, el primer Meteor Garden (en Taiwan) hasta el que se acaba de estrenar en Netflix y que viene de China.

Pero a mí me encantó el de 2009, el de Corea. He de añadir que en ese país fue un éxito brutal y que catapultó a sus protagonistas. Sobre todo a LEE MIN HO.

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Pero os voy a contar un poco qué son y de qué van.

Cuando hablamos en esta entrada de doramas, nos referimos a series coreanas, aunque de este tipo hay taiwanesas, chinas y por supuesto las japonesas.

Hay de muchos géneros: policíacas, de misterio, de fantasía, históricas. Y por supuesto, románticas. Algunas son comedias románticas, otras son más dramáticas.

Las extensiones varían de acuerdo a la audiencia y el horario de los diversos géneros, así que hablamos de duraciones entre los 16, 20 y 50 episodios, frecuentemente, sin secuelas. No suelen tener segunda temporada, así que puedes engancharte sin problemas sin saber si las van a cancelar o si se van a alargar durante años.

Muchas de estas producciones han llegado a ser conocidas fuera de Corea del Sur, (por ejemplo en Latinoamérica) y han contribuido a la expansión de la llamada ola coreana,(HALLYU) .

Características:

  • Triunfan porque tienen unos presupuestos millonarios
  • La protagonizan actores y actrices muy famosos o a veces, estrellas del K-POP.
  • Gran calidad de las imágenes, con rodajes impecables y planos estudiados al detalle.
  • Destacan sus tramas, que enganchan.
  • Las localizaciones y el vestuario tienen también un papel protagonista en los doramas.
  • Importancia de los guionistas que llegan a ser muy conocidos por sus trabajos.

Pero ¿por qué digo que si hablamos de amor, hablamos de K-dorama? Pues porque el género que triunfa y que tiene cientos de producciones al año es el de Drama de Romance (로맨스 드라마) que son Historias de amor, con tramas de gran emoción, generando en la audiencia pasión por los personajes.

Hay varios temas que suelen aparecer en estas series.

Se suele romantizar la riqueza, en el sentido de que muchos protagonistas son CEO de empresas o grandes herederos o herederas de fortunas inmensas y siempre se acaban enamorando de alguien de menor escala social.

Dorama MY FAIR LADY

Otro tema son los malentendidos de género aprovechando que el lenguaje coreano no tiene femenino ni masculino y además juegan bastante con la androginia de los personajes. Un caso de éxito fue el de Coffee Prince que supuso el lanzamiento de la carrera de Gong Yoo y convirtió este dorama en uno de los más vistos de la historia de Corea.

Coffee Prince

Siempre digo que hay que entender la idiosincrasia del país y su cultura para disfrutar de estas producciones televisivas. Otro de los temas que tratan y que a mi me llaman la atención y me duelen a la vez es “lo que se espera de una mujer” en la sociedad. A veces los doramas muestran la tiranía a la que se somete a las mujeres jóvenes. Tienen que estar guapas, delgadas, triunfar en su profesión y conseguir un marido. A mi me resulta muy difícil ver esa presión, que incluso a veces viene de las madres de las protagonistas.

Hay una serie en Netflix que se llama Something in the rain en la que podéis comprobarlo.

También es interesante ver costumbres como la cocina o los ritos funerarios.

Pero sobre todo, por cómo son capaces de crear historias de amor que te tienen pegado a la pantalla, en las que dices “un capítulo más y lo dejo” y nunca puedes cumplirlo 😅.

Podría decir muchas cosas más pero mejor os recomiendo que os animéis con alguno.

¿Ya los conocíais? ¿Qué pensáis?

Dejadme vuestros comentarios 😙

You are beautiful DORAMA

6 canciones para ti (adelanto)

Os dejo el primer capítulo de “6 canciones para ti”. ¿Tenéis ganas de saber qué ha pasado con Nicolette y Danny?

6 canciones para ti (1)20 de diciembre

―Que lo pierdo, que lo pierdo, que lo pierdo…―musitó Nicolette mientras corría por la estación de Castellón, bajaba a toda velocidad por la rampa y metía el billete en el control. Descendió las escaleras de dos en dos y cruzó el andén hasta llegar al tren. Saltó en su interior y las puertas se cerraron detrás de ella apenas unos segundos después.

Respiró hondo y miró a su alrededor. No había sitios libres, al menos, en aquel vagón, así que se agarró al asidero y decidió quedarse ahí hasta que a lo largo de las siguientes paradas, algún asiento quedara disponible. Sacó el mp4 de la mochila y se puso los auriculares. Lo encendió y dejó que los acordes de una guitarra inundaran sus oídos.

Kendji Girac, un cantante francés, versionaba “La Boheme” con aires flamencos.

Cómo habían cambiado sus gustos musicales durante los últimos meses.

Cómo había cambiado su vida, en realidad.

Había decidido reconciliarse con el idioma de su madre, así que había cogido el francés como segunda lengua en la carrera. Había descubierto que tenía una facilidad innata para hablarlo. Y lo había acabado amando, porque despertaba algo en ella que era desconocido y familiar a la vez.

El primer semestre de la universidad había acabado y le había ido muy bien. Había conocido gente, asistido a algunas fiestas de los jueves y, además, había sacado casi todo con matrícula de honor. Esto último era consecuencia de no tener vida social fuera de la universidad. Sus amigas Olivia y Luna no dejaban de recordárselo, de felicitarla por sus méritos académicos, pero al mismo tiempo, le restregaban por la cara la cantidad de fiestas, conciertos o cafés que se perdía por estudiar.

Quería dar lo mejor de sí misma, porque sabía que no tenía ni todo el tiempo ni todo el dinero del mundo para perderlo siendo una estudiante mediocre o poco aplicada. Sabía el sacrificio que su abuela hacía para darle esa oportunidad y sabía que, si conseguía una beca para el año siguiente, podría relajarse. Aunque lo cierto era que ya no pasaban apuros económicos, porque Pepe, el novio de su abuela, se había mudado con ellas y ahora siempre había comida en la nevera, gasolina en el Cuatro Latas y no tenían miedo de pasarse con la factura de la luz.

Ese había sido el mayor cambio en su vida: la presencia de un hombre en su casa. Aunque era educado, respetuoso y amable, era un desconocido para Nicolette. Pero, ¿qué podía hacer? Su abuela se había enamorado. ¡Era y se la veía tan feliz!

¿Cómo iba a arrebatarle eso con sus quejas? Su abuela Paca se merecía lo mejor, después de una vida dura y entregada, así que Nicolette podía aguantarse, centrarse en la universidad y en su estudio. Porque si algo le había permitido la nueva situación económica era que el poco dinero que había ganado con sus cuadros o collares lo invertía en el alquiler de un pequeño bajo en la playa, un lugar que había conocido gracias a una amiga de su abuela que quería alquilarlo a alguien de confianza. ¿Y qué mejor que ella misma, con su fama de chica seria y responsable?

Había convertido aquella estancia en su refugio, en su reino. Y ahora que había acabado la universidad por las vacaciones de Navidad, tenía pensado estudiar, pintar y elaborar collares allí.

Habían cambiado muchas cosas. Incluso su piel.

Miró el tatuaje que se había hecho esa misma mañana, la del cumpleaños de Danny, en un pequeño estudio en el centro de Castellón, antes de las últimas clases de ese semestre.

4ever.

Un tatuaje para recordarle, pero al mismo tiempo, para pasar página. Tenía que asumir lo que había pasado para seguir adelante.

Había decidido quedarse con lo bueno, con todo lo que él le había dado, con todos los momentos compartidos.

A veces, pensaba que había sido solo un sueño, que algo así no podía pasarle a ella, pero no era cierto. ¡Le había pasado! Lo había vivido. Se había vuelto a enamorar, perdiendo el miedo. Y la experiencia había sido algo memorable, digna de un pequeño tatuaje, un recordatorio de que tenía que vivir más. Lo haría, cuando se sintiera más preparada.

Incluso daría un gran salto al vacío.

Sacó el papel que su profesora de francés le había entregado. Se le dibujó una sonrisa en la cara incluso antes de desplegarlo, porque sabía bien qué contenía. Tenía que decírselo a su abuela, porque estaba segura de que se sentiría muy orgullosa de ella y le ayudaría con su decisión. Fuera cual fuera.

Miró por la ventana.

Tal vez necesitaba un cambio radical a su vida.

Sobre todo, para superar del todo el “tema Danny”. Lo había intentado con todas sus fuerzas, hasta el punto de que había dejado de escuchar su música y ahora solo escuchaba canciones en francés. Sí, también hablaban de amor, pero no lo hacían con su voz. Si cerraba los ojos, aún podía escucharla, rota y vibrante y aún recordaba su risa, cálida y mágica.

Casi cinco meses y aún le dolía la despedida en el aeropuerto. Aún se le partía el corazón como aquel día. Así que había dejado de buscarle en Google, había dejado de seguirle en las redes y había dejado de escuchar sus canciones.

Había sido un sueño bonito pero que no había durado. Que no podía durar.

Sus mundos eran muy opuestos. El de Danny, con su música, su trabajo como modelo, su futuro lleno de promesas…Y el suyo, en su cárcel invisible, con sus limitaciones y sus pocas opciones.

¿Y si se hubiera ido con él a Londres? ¿Y si hubiera cometido esa locura?

No. Sabía que no lo habría hecho. Que, con dieciocho años, no iba a tomar una decisión de la que podía arrepentirse en cualquier momento…O peor aún. Podía arrepentirse él…Y entonces…Ella tendría que haber regresado con su orgullo herido y su corazón roto.

El corazón lo tenía roto igualmente, pero al menos, conservaba su orgullo. Había decidido que aquella historia de amor se quedara en un recuerdo. Un amor de verano que la había cambiado. Que la había vuelto más segura de sí misma, más fuerte, con las ideas más claras…Aunque también un poco cobarde, porque no se atrevía a buscarle ni a saber de él. Ni siquiera salía, con la excusa de que tenía que estudiar, pero es que no se sentía preparada ni para escuchar la voz de Danny en el Ramones, donde solían acudir sus amigas.

Necesitaba tiempo. Y sus amigas lo entendían…Más o menos.

Por eso había decidido ceder a sus presiones y había accedido a ir de compras al centro de Valencia al día siguiente, porque pronto sería Nochebuena y aún no había comprado nada.  Su abuela también se había apuntado al plan, porque se sentía culpable por dedicar demasiado tiempo a Pepe en detrimento de Nicolette, que además no estaba atravesando su mejor momento.

Su vida había cambiado en tantas cosas que sentía ese miedo que provoca lo desconocido. Con el tiempo, un poco más de tiempo, se vería con fuerzas para salir, para bailar, para soñar, para recordar, para volver a escuchar la voz de Danny.

Y quizá, con el tiempo, se viera capaz de volver a enamorarse. Hasta que ese día llegara, podía salir de compras con sus amigas y su abuela. Después volvería a recluirse en su estudio, en sus pinturas y en sus collares.

            «Por un día no pasa nada», se dijo a sí misma.

 

A la venta el 31 de agosto en AMAZON

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